domingo, 5 de outubro de 2014

Mi amigo al otro lado de la valla


La barrera que separa a los sanos de los enfermos de ébola en Liberia parece infraqueable, pero también hay quien consigue pasar al otro lado
Liberia está dividida por una doble valla naranja. La construimos para mantener la enfermedad a raya. La levantamos para separarnos a nosotros (los sanos, los privilegiados) de ellos (los enfermos, los necesitados). La construimos para sentirnos menos mortales.
Patrick está dentro. Yo estoy fuera.
Le veo todos los días; nos sonreímos y saludamos. Patrick no es más que un niño pero se pasa el día con hombres cinco veces mayores que él, casi como si tratara de compensar el hecho de que es demasiado joven para morir. Cuando tienen suficiente energía juegan a las damas y al póker, y escuchan BBC África en la radio que les traje un día con mi disfraz invasor espacial. Patrick tiene una sonrisa tímida y torcida y un moratón junto a su ojo derecho. Acaba de perder a su madre pero su padre está ahí con él, en este horrible lugar.
Todos los días me digo a mi misma: Ane, no le dejes que Patrick te robe el corazón, este niño no pertenece al mundo de los vivos. Estará aquí una semana y, después, se irá para siempre. ¿Cómo vas a hacer tu trabajo una vez que Patrick se haya ido? ¿No recuerdas con lo que estás enfrentando aquí? “Este asunto del Ébola”, como dicen en la radio. Una tasa de mortalidad potencial de hasta el 90%. La gente al otro lado de la valla no regresa a este lado. Sabes que es peligroso acercarse.
Me lo repito todos los días y nunca me escucho. Es imposible no buscar su sonrisa ladeada cada vez que llego a trabajar por la mañana. Es imposible no darme cuenta de los pequeños cambios en sus niveles de energía de un día a otro. No puedo resistir saludarle, escrutar su rostro y su expediente médico intentando desesperadamente encontrar cualquier detalle que me dé esperanzas de que está mejorando. Alguna señal que me permita albergar esperanzas de que algún día podremos jugar al póker un día, sin las dificultades que supone llevar mascarilla, gafas protectoras y doble guante.
Y es entonces cuando llega la horrible mañana. Esa para la cual me intenté preparar. La mañana en la que Patrick ya no me saluda. Miro a través de la valla y allí está, tumbado en un colchón a la sombra. Sus amigos, todos hombres mayores, caminan de puntillas a su alrededor, parecen preocupados. Me preparo. Me temo lo peor.
Su padre me cuenta que Patrick ha estado toda la noche quejándose de que le duele el estómago. El pequeño tiene los labios agrietados, resecos, los ojos febriles y apenas conserva una brizna de su energía habitual. Intenta sonreír al verme.
—Patrick, amigo no tienes buena cara. Me preocupa verte así. ¿Hay algo que pueda hacer por ti?
Patrick levanta la mirada y susurra algo. Me acercó a él con mi voluminoso traje espacial. ¿Qué ha dicho? me pregunto.
—¿Me puedes conseguir una bicicleta?, me dice.
¡Ay Patrick! ¿Dónde conducirías tu bicicleta? Ahora estas rodeado de vallas naranjas y nunca aprenderás a montar en bici. No se trata solo de un dolor de estómago. ¿No te contaron tus amigos mayores sobre esta maldita enfermedad? ¿o bajaban el volumen cuando en BBC África explicaban algunos de sus horribles síntomas?
Salgo de la zona de aislamiento. No quiero empezar a llorar dentro de las gafas. Me odio a mí misma por haber conocido a este niño. ¿Por qué no me quedé en casa?
Me prometo a mí misma que conseguiré un trabajo normal.
La mañana siguiente, algo me empuja a volver. Quiero estar ahí por su padre. Parece agotado pero, en cuanto me ve a través de la valla, me saluda con una sonrisa enorme. Junto a él y desplomado en la silla, alguien me está mandando una sonrisa tímida y torcida. Patrick no tiene suficiente energía para levantarse, así que visto con el traje de protección y entro. A pesar de solo ver una parte minúscula de mi rostro, Patrick me reconoce:
—Veo a mi amiga. ¡Pero no veo mi bicicleta!
No puedo decirle que no pensaba que sobreviviría la noche. Intento encontrar las palabras adecuadas. ¿Puedo decir que se me olvidó? Patrick me mira con severidad.
—La señorita olvida, ¡pero el hombre no!
Patrick, ¿de dónde sacas estas cosas? ¿Es esto lo que oyes de tu entorno? Prométeme que algún día empezarás a pasar el tiempo con niños de tu edad.
Patrick y su padre fueron dados de alta el pasado domingo. Parecían agotados. No me podía creer que Patrick se había curado de Ébola antes de que el moratón junto a su ojo derecho hubiese desaparecido. Se había quedado tan delgado que tuvimos que ajustarle los pantalones con un trozo de cuerda.
Ser dado de alta en un centro para pacientes de Ébola resulta confuso. Tras semanas rodeado de personas que tienen miedo de acercarse, de repente todos quieren abrazarte y besarte. Puede desconcertar a cualquier persona, incluso a un pequeño sabio como Patrick.
En las raras ocasiones en las que un paciente se recupera le proporcionamos un certificado que acredita que ha superado la enfermedad, que el análisis demuestra que es negativo para el virus del Ébola.
Aquí está Patrick Poopel, de pie, en mi lado de la valla, sonriendo tímidamente con su certificado de alta, preparado para aprender a montar en bici.
Al contrario de lo que puedas pensar, Patrick, esto es algo que esta señorita nunca olvidará.
Ane Bjøru Fjeldsæter, psicóloga, 31 años, nació en Trondheim, Noruega. Ane ha estado un mes en Monrovia formando parte de la respuesta de Médicos Sin Fronteras al brote en Liberia

martes, 23 de setembro de 2014

Historias de ida e volta (IES Ribeira do Louro, 2011-12)



No curso 2011-2012, os compañeiros e compañeiras do IES Ribeira do Louro (Porriño) participaron nunha interesante actividade que tiña como fin crear unha historia entre todas e todos. Cada alumno escribía un pequeno fragmento que o seguinte continuaba. O punto de partida eran unhas liñas de Mañana será otro día, de Faïza Guène (1985), unha xove novelista francesa, cuxos pais son de orixe arxelino.
Como únicas pautas tiñan que tratar o tema da emigración e os conflitos ocasionados polas diferenzas culturais entre países. Aquí tedes o resultado.
Por certo, se non coñecíades a novela de Faïza Guène, anímovos a que vos deixedes levar polo mundo de Doria, protagonista da novela, para coñecer máis de preto unha problemática social que se vive actualmente en moitas cidades europeas.




sábado, 20 de setembro de 2014

A muller en Marrocos


Programa do Canal 2 da Televisión de Andalucía, emitido no 2005 sobre a situación da muller en Marrocos. Dividido en dúas reportaxes: un primeiro sobre a vida persoal e familiar das mulleres marroquinas, e o segundo centrado na figura da profesora Gema Martín Muños, onde amosa a necesidade de rachar cos estereotipos occidentais sobre a comunidade musulmá.


As dúas caras de Marrocos

xoves, 18 de setembro de 2014

Hijos del verso (promoción)

INICIAMOS UN NOVO CURSO, CONTINUAMOS EN ÁFRICA, PERO AGORA CENTRÁNDONOS NO SÁHARA E EN MARROCOS, NO TERRITORIO MÁIS PRÓXIMO A NÓS. AGARDAMOS QUE ESTE CAMIÑO SERVA PARA COÑECER MELLOR AS MULLERES E HOMES DESTAS TERRAS, PARA ASÍ COMPRENDELOS E REXEITAR TÓPICOS MISERABLES.

Vídeo de promoción documental etnográfico 'Hijos del verso', dirixido polos antropólogos da UAM Juan Robles e Juan Carlos Gimeno, xunto aos investigadores saharauís Bahia Awah e Mohamed Ali Laman. Un documento de poesía visual que percorre a cultura saharauí a través dos versos recitados en hasania e castelán, que evocan a tradición beduína e, tamén, a recente historia do pobo saharauí, exiliado nas areas do deserto.


domingo, 7 de setembro de 2014

En defensa de las niñas violadas


CADDY ADZUBA | PREMIO PRÍNCIPE DE ASTURIAS DE LA CONCORDIA
En la zona congoleña de Kivu del Sur las niñas son raptadas y violadas desde los dos años. La recién galardonada periodista de radio, que denuncia desde hace años la violencia sexual en la región, escribe su historia para EL PAÍS

Al este de la República Democrática del Congo, en el territorio de Kabare, a 25 kilómetros de la ciudad de Bukavu (de 245.000 habitantes), 40 niñas pequeñas entre 2 y 15 años fueron víctimas de violencia sexual entre enero y agosto de 2014. En el pueblo de Bughore, una población a varios kilómetros del aeropuerto de la provincia de Kivu del Sur, las niñas son raptadas y violadas antes de ser abandonadas por sus secuestradores. Es un nuevo modus operandi a incluir en el capítulo de la violencia sexual contra las mujeres en el país.
Según los testimonios de las familias de las víctimas, hombres sin identificar entran por la noche en las casas donde duermen las niñas, las sacan de sus camas y las llevan lejos de sus hogares para violarlas. Luego las devuelven a sus domicilios con graves lesiones en los genitales. Las familias solo se dan cuenta de lo ocurrido cuando la niña, después de ser devuelta, llora de dolor.
Estas familias viven en la precariedad y la pobreza. Habitan en chozas: hogares sin seguridad, expuestos a cualquier peligro. Las niñas reciben atención médica y son devueltas a su entorno. Según las familias de la zona, entonces la situación se repite.
La madre de una víctima relata: “Mi marido se fue a otro pueblo lejano para buscar trabajo porque éramos pobres. Vivo sola desde hace dos años con mis seis hijos. La más pequeña tiene 4 años. Una noche, mientras yo dormía en una habitación y mis hijos en la de al lado, oí de repente un ruido y en seguida el llanto de mi hija de 4 años. Me desperté e imagínese lo que vi: Mi niña sangrando. No entendí enseguida lo que había ocurrido. Me acerqué a mi hija y la miré bien. Era horrible. La habían violado y hecho daño de verdad. Llamé a mis vecinos para que me ayudaran, y la llevamos al hospital”.
La madre prosigue: “Unos meses después volvimos a casa, pero hasta hoy no consigo pegar ojo porque no pasan dos noches sin que esos malhechores ronden mi casa. Una vez volvieron a intentar romper mi puerta, pero como ya no duermo, grité con todas mis fuerzas y huyeron. De verdad, vivo angustiada. No tengo una casa sólida para protegerme de estas incursiones. Mi vivienda es de barro, con agujeros por todas partes. Un maleante puede entrar sin dificultad. No sé qué hacer. No tengo recursos”. El suyo es uno entre los varios casos identificados en un solo pueblo, que está cerca de un destacamento del ejército congoleño, y a unos metros de un puesto de policía.
¿Qué papel desempeña la Policía Nacional? La violación es un crimen castigado por la lgislación congoleña con una pena de 10 a 20 años de prisión. Una ley especial de violencia sexual fue aprobada en 2006, tras la presión ejercida por diversas organizaciones de derechos humanos y contra la violencia de género, que habían observado el alcance del problema en el país. La policía es la garante de la protección de civiles, y tiene el deber de proteger a los niños y a las mujeres, a menudo víctimas de atroces violaciones.
Hasta ahora ninguna persona ha sido condenada por las violaciones a menores de 15 años en el territorio de Kabare. La policía asegura que detiene a los presuntos criminales, pero hasta la fecha nadie ha sido imputado. Algunos detenidos salen en libertad por falta de pruebas. Por ello, la sociedad civil pone en cuestión la eficacia de la policía y las estrategias del cuerpo en la lucha contra estos crímenes. Los violadores son libres. Continúa aterrorizando a las mujeres: las madres de las víctimas y las niñas que siguen sufriendo los ataques.
¿Quiénes son los violadores? Los criminales son personas sin identificar. Operan en la clandestinidad con total impunidad. Ni la Justicia ni la sociedad civil tienen una respuesta clara ante la duda de si son hombres armados o civiles podridos. Se barajan varias hipótesis para explicar el fenómeno. Algunas fuentes locales hablan de creencias místicas y mágicas: “Violar a una niña de 2 años es una fuente de riqueza, poder y gloria”. En una sociedad tocada por un pobreza y una precariedad graves, cualquier supuesta forma de enriquecimiento es aprovechable por quienes carecen de moral. El cuerpo de las mujeres sigue siendo un campo de batalla: por el enriquecimiento y por el poder.
¿Cómo terminar con el problema? Las organizaciones de defensa de los derechos humanos y de los niños contemplan varias soluciones posibles. Organizan campañas de sensibilización para combatir las supersticiones que promueven las violaciones de niñas pequeñas. También tratan de concienciar a las autoridades para que tomen en cuenta el problema a la hora de elaborar sus estrategias, y para que refuercen los medios de intervención de la policía. Las organizaciones locales de mujeres han pedido al Gobierno la creación de una comisión mixta especializada para llevar a cabo las investigaciones.
Las reparaciones a las víctimas. En la República Democrática del Congo se ha avanzado en la persecución judicial contra los distintos crímenes de violencia sexual en los últimos años. La legislación cuenta con un arsenal jurídico a nivel nacional e internacional para plantar cara a la impunidad de la violación. Sin embargo, la indemnización de las víctimas no llega. Tras el proceso judicial estas son abandonadas a su suerte, lo que les impide reinsertarse a nivel social y económico.
Debería existir un acompañamiento jurídico eficaz de las víctimas, utilizando recursos internacionales cuando se terminen los nacionales. Es necesario que la comunidad internacional ayude al Gobierno congoleño con la indemnización de las víctimas de violencia sexual, a través de la financiación de proyectos de desarrollo y de apoyo a las mujeres victimizadas por la violencia de género.
Traducción: Laura Rivas Martínez

mércores, 16 de xullo de 2014

Muere la escritora sudafricana Nadine Gordimer, Nobel en 1991


Ha fallecido a los 90 años en su casa de Johanesburgo. La lucha contra el apartheid marcó su vida y su obra
REUTERS / EP Madrid 14/07/2014 publico.es
La escritora surafricana y premio nobel de literatura, Nadine Gordimer, quien fuera gran defensora de la abolición del "apartheid" en su país, falleció a los 90 años. La sudafricana de origen judío murió mientras dormía en su casa de Johannesburgo la noche del domingo acompañada por sus dos hijos, según un comunicado de la familia citado por la agencia local de noticias SAPA.
En 1991, a los 67 años, Gordimer ganó el Premio Nobel de Literatura, y en aquel momento fue la primera mujer en hacerlo en 25 años. Nacida en Springs, una población minera cercana a Johannesburgo, la escritora trató en sus libros los conflictos interétnicos y el "apartheid", por lo que el Gobierno prohibió tres de sus obras.
"Algunas personas dicen que me dieron el premio no por lo que he escrito, sino por mi política. Pero yo soy una escritora. Esa es mi razón para seguir con vida", manifestó la sudafricana tras recibir el Nobel. Su defensa por la mayoría negra hizo que Gordimer fuera una de las primeras personas con las que Nelson Mandela quiso reunirse tras convertirse en 1994 en el primer presidente negro de la historia de Sudáfrica, después de pasar 27 años en prisión.
Defensora del cambio en Sudáfrica
Nació el 20 de noviembre de 1923 en la localidad minera de Springs, e hija de un joyero judío lituano y de madre inglesa, durante su infancia quiso ser bailarina además de escritora, pero tuvo que abandonar la danza al diagnosticársele una enfermedad cardíaca. La sudafricana siempre permaneció en su país, donde se convirtió en firme defensora de la abolición del "apartheid", y fue miembro del Congreso Nacional Africano (ANC) cuando esta organización política era ilegal (1960-1990).
Gordimer consideró que, como figura pública y también sudafricana de raza blanca, tenía el compromiso de contribuir al cambio social en su tierra. La ganadora del Premio Nobel de Literatura en 1991 abordó en sus obras temas como la opresión, la violencia, la discriminación y las consecuencias del "apartheid" en Sudáfrica.
También llamó la atención del mundo sobre la necesidad de combatir la pobreza a escala internacional, especialmente tras su nombramiento como embajadora de buena voluntad del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en 1998.
Pero antes de que la comunidad internacional la reconociera por su activismo, Gordimer se formó en Letras en la Universidad Witwatersrand de Johannesburgo, y recorrió África, Europa y EEUU. En las universidades de Harvard y Princeton de este último país trabajó como profesora.
Obra precoz y comprometida
La vocación literaria de Gordimer dio su primer fruto durante la adolescencia, pues con 15 años publicó el primer relato en un periódico de su país. Posteriormente apareció su primera novela, The Lying Days (1953), que tuvo una grata acogida de la crítica nacional e internacional.
A partir de entonces publicó más de una veintena de obras, entre ellas La huella del viernes (1960), La hija de Burger (1979), Something out There (1984), Un capricho de la naturaleza (1987), Nadie que me acompañe (1994) o The Pickup (2001).
Miembro honorario de la Academia Americana de las Artes (1978), entre los galardones que recibió, además del Nobel de Literatura, figuran el Premio W.H. Smith de Literatura (1961), el Booker McConnell a la mejor novela inglesa (1974), Thomas Pring de la Academia Inglesa Sudafricana (1975) y el Premio CNA de Literatura (1975, 1979 y 1981). Con el Nobel se convirtió además en la primera mujer que lo recibía desde 1966, tras la alemana Nelly Sachs, quien lo compartió con el israelí Samuel Agnon.
Además del Premio Nobel, la autora ha recibido un gran número de premios y distinciones, entre ellos, un total de 15 doctorados honoris causa por universidades como Yale, Harvard, Columbia, Cambridge, Leuven en Bélgica, Ciudad del Cabo y Witwatersrand. En cuanto a su vida personal, la escritora, tras un primer matrimonio fallido, se casó en 1954 con el anticuario Reinhold Cassirer, con quien tuvo un hijo en común, aunque cada uno aportó a esta unión una hija de anteriores relaciones.

luns, 7 de xullo de 2014

Las 26 letras de la música

Durante siglos el mundo de la música se olvidó de África pero el desarrollo de las comunicaciones hizo posible romper el velo de silencio
Ofrecemos un abecedario de nombres, conceptos y anécdotas para quienes deseen huir de los lugares comunes e investigar por cuenta propia la gran riqueza musical del continente africano

07/2014 -eldiario.es

1974: El Yankee Stadium neoyorquino lleno hasta los topes. La mayoría de los espectadores son hispanos. Willie Colón, Johnny Pacheco, Celia Cruz, Héctor Lavoe, Ismael Quintana, Pete "El Conde", etc. actúan como Fania All Stars. Las cámaras y los micros echan humo. El puertorriqueño Ismael Miranda lanza su saludo: "¡Venezuela, Panamá, Puerto Rico, Nueva York!"... Una llamada de hermandad que se convertirá en ritual. Para completar el recuento, termina diciendo. "¡África! ¡Por poco se me olvidaba!"

La música es una de las mayores aportaciones africanas al mundo. La cuna de la humanidad ha motivado a pintores y diseñadores y ha inspirado películas, tebeos, dibujos animados y estilos decorativos. Durante siglos el mundo de la música se olvidó de África pero el desarrollo de las comunicaciones, los viajes, la radio de onda larga, etc. hicieron posible romper el velo de silencio.
Los estudiosos hablan de la diversidad de etnias y culturas africanas. En cada pueblo y región existían músicas que jugaban papeles importantes en las comunidades: preservar la memoria, proveer las telecomunicaciones, marcar el ritmo del trabajo y los rituales, etc. Los rasgos generales de todas ellas eran los complejos patrones rítmicos y las melodías basadas en la estructura de respuesta coral a la voz solista. Desde antiguo debió haber intercambio de influencias con viajeros, mercaderes, misioneros, etc. Los portugueses introdujeron las guitarras. La trata de esclavos las llevará al otro lado del Atlántico.
En 1885, las grandes potencias europeas se reúnen en Berlín para repartirse África como un melón. Sin respeto hacia las tribus y antiguos reinos e imperios, trazan sus fronteras con escuadra y cartabón: esto para ti, esto para mí... Es la era de la colonización. Indefendible de todo punto... Pero a los músicos africanos se les abre la puerta a las músicas de los colonizadores y se apropian frescamente de todo lo que les gusta: cánticos religiosos, bandas militares, bailes de salón, etc. Surge un rico entramado de nuevas y maravillosas músicas.
Alrededor de las músicas de origen africano (jazz, blues, salsa...) se han montado negocios millonarios y básicamente durante todo el siglo XX -y lo que llevamos del XXI- medio planeta ha bailado -y también llorado- con los ritmos afrocaribeños y afroamericanos. El exotismo -desde el punto de vista eurocéntrico- está intermitentemente de moda. Cuando llegan los 80, los medios musicales descubren que existe un correspondiente africano al millonario pop juvenil anglosajón. Hábiles businessmen, como Peter Gabriel y David Byrne, con excusas culturales y humanistas, se dedican a promover y explotar la música africana. Los discos africanos serán convenientemente occidentalizados y adobados a la moda del momento para fácil consumo -tecladazos, programaciones MIDI y otras moderneces efímeras de dudoso gusto-. Es lo que se llama world music: la forma posmoderna y políticamente correcta de colonización y explotación. Menos trágica que el comercio del coltan pero seguramente igual de abusiva.

El alfabeto negro

El siguiente abecedario de nombres, conceptos y anécdotas pretende simplemente servir de referencia para quienes deseen huir de los lugares comunes e investigar por cuenta propia la gran riqueza musical del continente africano:
Amazigh: Pueblos del Magreb anteriores a la conquista árabe. Sobreviven con distintos grados de arabización e islamización. Su música más conocida es la canción cabil, con figuras como Idir y Matoub Lounes, luchador nacionalista muerto en la Guerra Civil Argelina. Música mediterránea con letras poéticas y literarias. Como el rai y los grupos de rock argelino (Amarna/Raina Rai, Polyphen o Tarcinas), conoció su auge durante la llamada Edad de Oro de la música argelina (82/89): Ait Menguellet, Boudjema Agraw, Djamel Allam, etc.
Burundi: Una grabación de campo de los Tambores Guerreros de Burundi, editada por el sello francés Ocora en 1968, tuvo amplia difusión y fue repetidamente reciclada en discos ajenos antes incluso de la moda de los samplers: Burundi Black, Joni Mitchell, Rusty Egan, Echo & The Bunnymen, Beastie Boys.... Es un ejemplo sangrante de explotación: los percusionistas originales no cobraron un duro.
Coladeira: La música de Cabo Verde tiene que ver con las músicas de Haiti y las Antillas francesas. Puede ser lenta y cadenciosa con letras románticas y se llama morna. Si es sincopada y bailable con letras jocosas, se llama coladeira. La estrella es Cesaria Evora pero conviene seguir la pista del gran talento de Paulino Vieira.
Dogon: Pueblo malinés que ha mantenido sus tradiciones, modo de vida y rituales casi sin contaminar. Gusta mucho a los esotéricos y su país se ha convertido en un destino turístico cínico y desaprensivo. El melómano consciente (y valiente) se siente obligado a escuchar su música de percusiones primitivas.
ELanga Nkake: Zaire/congoleño. Actuó En 1987 en Los Veranos de la Villa. Taparrabos, tocado de plumas, abalorios, un instrumentito de cuerda primitivo, sonrisa socarrona y una cantinela inacabable. Un traicionero viento helado se levantó entre las piedras del Cuartel del Conde Duque. Los espectadores nos pusimos nuestras chaquetas. Elanga siguió allí, peleándo contra el viento con taparrabos, plumas y abalorios: el Buen Salvaje animando la juerga de los madrileños por cortesía de las instituciones.
Fela Kuti: El más grande. Como toda su vida y todos sus gestos, su música es una repulsa salvaje y arrogante contra la injusticia y los abusos del poder. Se llama afrobeat y deriva del funk de James Brown, el jazz y el hi-life. Fallecido su creador, se ha convertido en estilo independiente. Fela dejó una extensísima discografía muy valiosa y sin morralla.
Griots: Los rapsodas de la cultura mandinga del África Occidental mantienen viva oralmente la memoria histórica de sus pueblos. Casi todas las estrellas de la world music francófona -Mory Kanté, Toumani Diabate, Salif Keita, etc.- proceden de esta tradición.
Hi-life. La música popular moderna de África Occidental. Mantiene patrones rítmicos tradicionales -quizás por influencia de la música caribeña en uno de esos complicados entramados musicales de ida y vuelta-. Son característicos sus arpegios de guitarras saltarinas comunes a muchas músicas africanas. El rey del hi-life fue el saxofonista y trompetista E.T. Mensah.
Ismael Lo: En 1990, el tema "Tajabone" hizo famoso a este senegalés de voz bellísima. Como ocurrió anteriormente con Miriam Makeba, Manu Dibango, Osibisa o Fela Kuti, la musicalidad y el buen gusto de los africanos conquistaban Europa y Norteamérica. Teoría conspiranoica: el contraataque indie y techno de los 90 surgió para devolver la hegemonía musical a occidente.
Juju: Música nigeriana caracterizada por el talking drum y las vocecitas agudas e infantiles. Figuras: Ebenezer Obey y King Sunny Ade. Un estilo reivindicado por los new romantic s británicos de los 80. Al igual que el soukous: una música congoleña de ida y vuelta derivada de los ritmos cubanos que dominaban las pistas de baile en los 40 y 50. O el mbalax senegalés inspirado en la música negra norteamericana. Su gran figura es el extraordinario Youssou N'Dour, utilizado como punta de lanza por los prohombres de la world music para establecer su negocio.
Kitsch egipcio: Paul Bowles llamaba así a la música que mezclaba el clásico árabe con el europeo: Mohammed Abdel Wahab, Abdel Halim Hafez, Farid El Atrach u Om Kalsum. Es música de gran complejidad e intensidad y, diga lo que quiera Mr. Bowles, bellísima.
Linda, Solomon: Músico de etnia zulú que compuso en 1939 el tema "Mbube". Convenientemente aliñado, se convertiría en el "Wimoweh" de los Weavers y en el evergreen pop "The lion sleeps tonight". El pop gusta del exotismo para dar color y promover ventas: "Uska-dara", "Sukuyaki", "Mustapha", "The Inner light", "Abanibi", "La isla bonita" "Hakuna matata", etc.
Misa Luba: Una coral del antiguo Congo Belga dirigida por un misionero cantando la misa católica en latín... Tiene todo para resultar repelente, sin embargo es una bonita muestra de la música tradicional de la región. Por lo visto, se permitió a los cantantes libertad absoluta. Editado en 1958, circuló profusamente en Europa.
Nohkis. El primer disco de música africana grabado en España. El guineano Norberto de Noah era de origen nigeriano y grabó en 1985 un delicioso maxi-single: "Mujer española" y "África ¿dónde está tu gloria?" para el sello madrileño Lollipop. A su presentación acudió la créme de la créme musical y fue seleccionado entre lo mejor del año de RockdeLux.
Octavio: Su álbum "Fidjo badio" es uno de los mejores de mi colección. No sé nada de Octavio. Habla de Cabo Verde pero el caboverdiano Leonel dijo que era angoleño. La música del continente africano sigue siendo un misterio. ¿Quién es Octavio? ¿Cuántos talentos como él suyo se han perdido en los cajones de las tiendas y los reciclajes de las fábricas de vinilos?
Palm Wine: Música de fiesta inspirada por el aguardiente de palma. Alegre y bullanguera, es rítmica y melódica a la vez. Procede de Sierra Leona y Liberia y es fácil confundirla con el hi-life. Por suerte, en los vinilos solía poner el estilo.
Qenet: Nombre técnico del sistema modal de la música tradicional etíope. Más tarde recibiría la influencia armenia y hebrea y, recientemente, la de la música negra norteamericana. La serie "Éthiopiques" del sello parisino Buda Musique está dedicada a la llamada Edad de Oro de la música etíope (1969/1975) y ha tenido gran acogida.
Radio Télévision Libre des Mille Collines: Emisora involucrada en el genocidio Ruandés de 1994 emitiendo música y mensajes racistas y provocando el odio entre tribus. En tres meses fueron exterminadas más de 500.000 personas. Simon Bikindi, uno de sus cantantes favoritos, fue procesado y condenado por incitar al genocidio con sus discursos. Una terrible demostración de la influencia que puede tener la música.
Storm (Ororo Munroe): al igual que la reina africana de la Patrulla X, África cuenta con sus súper-heroínas musicales. Como la poetisa y folklorista Taos Amrouche, figura clave en las reivindicaciones cabiles y bereberes y primera mujer argelina que publicó una novela. O Miriam Makeba que conmovió al planeta con su bella voz y su porte regio pero también con su denuncia del apartheid. Recientemente, la hip hopera senegalesa Sister Fa recorre el mundo denunciando la ablación femenina.
Tabu Ley Rocherau: Gran figura de la rumba zaire/congoleña y personalidad de gran influencia política. Como su eterno rival, el gran guitarrista Franco, hizo bailar con sus ritmos de ida y vuelta a varias generaciones y su estilo musical se ha expandido por toda África.
Uganda: España no es Uganda. Tampoco en música. Con gran variedad de estilos tradicionales y modernos, los músicos son tremendamente populares y queridos en Uganda. Sus conciertos son grandes acontecimientos y sus vidas despiertan el mismo interés que aquí las de los futbolistas, celebrities y princesas. Existe una recopilación preciosa: The Kampala Sound, 1960s Ugandan Dance Music.
VIH: Verdadera epidemia en África donde se ha cobrado millones en vidas y en sufrimiento. Entre sus víctimas: Franco (89) y Fela Kuti (97).
WOMAD: World of music, arts and dance. Negociete multinacional de Peter Gabriel y sus colegas. Con excusa de la comunicación entre pueblos y culturas a través de la música, ha dado lugar a muchas manipulaciones y fusiones incongruentes. Paradójicamente, ha resultado decisivo para desacreditar las músicas no anglosajonas entre los hipsters musicales.
Xhosa: Pueblos del sur de África con un lenguaje de sonidos inexistentes en otros idiomas. Fueron xhosa Nelson Mandela y Miriam Makeba, uno de cuyos éxitos, "Click song", se basa en una canción tradicional. La cantante explicaba que lo que para los occidentales son ruiditos, clics y clacs, son palabras con significado para los xhosa: la música ayuda a comprender culturas diferentes.
Yoruba. Lenguaje de los pueblos del África Occidental con 20.000.000 de hablantes. A los fans musicales nos suena del afro rock anglosajón que surgió en los primeros 70 gracias a la fiebre de ritmos exóticos que desencadenó el éxito de Santana (Assagai, Osibisa, etc.).
Zulú: Legendario imperio del sur de África. Guerreros indomables, se enfrentaron a los colonizadores hasta que fueron definitivamente derrotados a mediados del XIX. Ladysmith Black Mambazo y casi toda la música sudafricana que nos llega es de origen zulú.