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mércores, 4 de febreiro de 2015

El cáncer que aún bombardea el Rif

ONG marroquíes reclaman a España y Francia que reparen los daños de las armas
O comandante Franco na Guerra do Rif
La orden, escrita a mano, está datada en Melilla un 22 de marzo de 1925. La firma un comandante español para autorizar el lanzamiento de 100 bombas C-5 sobre el paso fronterizo de Larbaa En Taourirt. Figura en el ensayo Armas químicas de destrucción masiva sobre el Rif, del jurista Mimoun Charqi, donde se recogen media docena de trabajos científicos de expertos de varios países para documentar el daño que aún hoy, 90 años después, sufren muchos descendientes de las miles de víctimas de aquella sangrienta guerra. Casi el 80% de los adultos y el 50% de los niños enfermos de cáncer atendidos aún hoy en el hospital de oncología de Rabat proceden de la misma zona del Rif donde la aviación del Ejército español estrenó mundialmente el mortífero uso del gas mostaza.
La guerra del Rif se desarrolló entre 1924 y 1927 en varias provincias del norte de África como consecuencia del conocido episodio del desastre de Annual, la batalla en la que se estima que murieron unos 13.000 soldados españoles y que marcó en julio de 1921, según el político Indalecio Prieto, uno de los periodos más agudos de la decadencia de España.
Los rifeños marroquíes, al principio solo unos 3.000, respondieron así con la luego copiada guerra de guerrillas por El Che o Ho Chi Minh, al despliegue de 26.000 soldados españoles y a los más de 700.000 uniformados franceses frente a la rebelión comandada por el mítico Mohamed Abdelkrim El Khattabi.
El rey español Alfonso XIII estaba enardecido: “Dejémonos de vanas consideraciones humanitarias porque con la ayuda del más dañino de los gases salvaremos mucha vida. Lo importante es exterminarlos como enemigos, como se hace con las malas bestias”. La frase también figura en el trabajo que acaba de publicar en Marruecos el profesor Charqi, que recopila una serie de estudios genéticos americanos, japoneses, ingleses e italianos que relacionan el cáncer con el uso de armas químicas como las lanzadas por primera vez durante la guerra del Rif: gas mostaza (iperita), fosgeno, difosgeno y cloropicina.
La Asociación para la Defensa de las Víctimas del Gas Tóxico en el Rif, presidida por Rachid Raha, con cinco familiares con cáncer, ha montado para este sábado en Nador un encuentro coloquio entre varios expertos y víctimas para debatir sobre las consecuencias para la salud aún hoy de aquel dañino experimento. El colectivo aprovechará la cita para manifestarse y reclamar a las autoridades de Marruecos, España y Francia un hospital de oncología asentado en la zona de Nador, la provincia más perjudicada por el cáncer en todo el país. Han redactado sendas cartas para enviar a los jefes de Estado de España, Felipe VI, y Francia, François Hollande, “para que reconozcan este crimen contra la humanidad” y acepten algún tipo de reparación en forma de infraestructura, como el citado centro sanitario u otro tipo de obras para una región muy marginada.
La precisión de las víctimas que pudo causar aquel inédito despliegue de las armas químicas por una aviación militar es prácticamente imposible. Ya no queda ninguna directa viva, como tampoco ningún responsable directo de aquella masacre. Entonces fueron miles los muertos y damnificados por lo que llamaron sin saber qué era “el veneno” (Arhach). Primero se quedaban ciegos, luego no podían respirar y morían. También se contaminó el agua de algunos ríos y el medioambiente.
Los españoles tenían órdenes de apuntar, sobre todo los días de buen clima, con sol y sin viento, contra los zocos cuando hubiera mercado, para causar más bajas civiles. También hubo soldados españoles afectados, especialmente por accidentes, en la Fábrica Nacional de Productos Químicos, en La Marañosa, con la asistencia del químico alemán Hugo Stoltzenberg, que luego fue premiado con la nacionalización española.
Primero se quedaban ciegos, luego no podían respirar y morían
Los últimos datos de enfermos de cáncer descendientes de aquellas víctimas directas se remontan en el caso de los adultos a 1999 y a 1995 en el de los niños atendidos en el único hospital oncológico y la Casa del Porvenir de Rabat. No ha sido posible actualizarlos. El Gobierno marroquí no quiere molestar a España y el pasado 23 de diciembre, su ministra delegada de Asuntos Exteriores, Mbarka Bouaida, se escabulló de una pregunta del diputado socialista de la oposición, Abdelhak Amghar, aludiendo al especial buen momento entre los dos países y a una posible solución negociada. La ministra no ha podido ser localizada por este periódico. Y en la Embajada de España, tras consultar en Madrid, desconocen esa eventualidad.
Lo que sí está demostrado es que España estaba encendida y humillada por el fracaso de Annual, que el ejército llegó a disponer de hasta ocho aeropuertos en esa área y algunos investigadores calculan que alrededor de 127 bombarderos pudieron arrojar hasta 1.680 de esas bombas químicas diarias, prohibidas expresamente un año después por el Protocolo de Ginebra. El profesor Charqi alega que ya antes de esa firma otros tratados internacionales, como el de Versalles, exigían que no se manejaran ese tipo de armas de destrucción masivas.
No hay trabajos fiables sobre las consecuencias de la guerra del Rif, y menos en Marruecos, donde este episodio tampoco es conveniente ni estudiarlo ni airearlo, porque esas cinco provincias del norte del país siguen siendo ahora un espacio relegado, que reclama su propia autonomía con aires de independencia cuando aún no está nada resuelto el futuro del ocupado Sáhara Occidental.

La charla con los historiadores termina en el café La Rive, en la plaza Pietri de Rabat, y el dueño del local, el rifeño Ben Rachid Mohamed el Amine, se acerca. Su madre, Fátima, acaba de fallecer de cáncer y su hermana Naima, y su hermano Abdeladim, han contraído la misma lacra.

sábado, 20 de setembro de 2014

A muller en Marrocos


Programa do Canal 2 da Televisión de Andalucía, emitido no 2005 sobre a situación da muller en Marrocos. Dividido en dúas reportaxes: un primeiro sobre a vida persoal e familiar das mulleres marroquinas, e o segundo centrado na figura da profesora Gema Martín Muños, onde amosa a necesidade de rachar cos estereotipos occidentais sobre a comunidade musulmá.


As dúas caras de Marrocos

xoves, 18 de setembro de 2014

Hijos del verso (promoción)

INICIAMOS UN NOVO CURSO, CONTINUAMOS EN ÁFRICA, PERO AGORA CENTRÁNDONOS NO SÁHARA E EN MARROCOS, NO TERRITORIO MÁIS PRÓXIMO A NÓS. AGARDAMOS QUE ESTE CAMIÑO SERVA PARA COÑECER MELLOR AS MULLERES E HOMES DESTAS TERRAS, PARA ASÍ COMPRENDELOS E REXEITAR TÓPICOS MISERABLES.

Vídeo de promoción documental etnográfico 'Hijos del verso', dirixido polos antropólogos da UAM Juan Robles e Juan Carlos Gimeno, xunto aos investigadores saharauís Bahia Awah e Mohamed Ali Laman. Un documento de poesía visual que percorre a cultura saharauí a través dos versos recitados en hasania e castelán, que evocan a tradición beduína e, tamén, a recente historia do pobo saharauí, exiliado nas areas do deserto.


domingo, 29 de xuño de 2014

3052, Persiguiendo un sueño; de Mamadou Dia


A obra 3052, Persiguiendo un sueño do senegalés Mamadou Dia cóntanos en primeira persoa o drama da actual inmigración africana e, a través da forma narrativa dunha carta escrita ao seu irmán, permítenos coñecer este tema tan presente na nosa vida cotiá  dun xeito moi directo e claro, sen artificios políticos nin periodísticos, e amosándonos a absoluta inxustiza das actuais políticas de inmigración europeas.
Mamadou Dia é un protagonista considerado afortunado desa longa e vergoñenta serie de episodios diarios aos que non queremos poñer fin; precisamente, el apunta neste libro e no seu traballo como colaborador na organización Cooperación para el desarrollo algunhas das ideas claves para rematar con este aterrador problema, non se trata de solidariedade, trátase de desenvolvemento e falla de oportunidades.




xoves, 6 de febreiro de 2014

Día Mundial da Tolerancia Cero á Mutilación Xenital Feminina


Lucha transnacional contra la ablación: "Mi niña no va a ser mutilada"
La mutilación genital está arraigada en 28 países africanos, a pesar de estar penalizado en 20 de ellos
Debido a la emigración, en España viven 57.251 mujeres procedentes de países donde la ablación es una tradición
Diversos proyectos de ONG trabajan tanto en los países africanos, como en España para erradicar esta vulneración de los derechos humanos de las niñas
La educación es clave para reducir la incidencia de la mutilación en las nuevas generaciones
Gabriela Sánchez 06/02/2014 – eldiario.es
Manifestación contra a ablación en Quenia


Como si nadie la viese, dirige su mirada mojada hacia arriba, luego hacia abajo. Suelta el aire. Con dificultad, logra mantener las lágrimas en sus ojos mientras escucha a la joven que cuenta su historia entre sollozos: huyó, sufrió la marginación familiar, se negó a la mutilación genital con nueve años. Jennifer la mira y se maldice por no haber sido capaz en su momento. "Nadie me explicó". Pero sí sintió el rechazo social que despierta sus recuerdos. Ella también dijo "no": "Mis hijas no pueden pasar por ahí. Mis niñas no va a ser mutiladas".
Esta vulneración de los derechos de las niñas consiste en la extirpación parcial o total de los genitales femeninos externos por motivos no médicos, según la Organización Mundial de la Salud. La práctica está arraigada en 28 países africanos (a pesar de estar penalizado en 20 de ellos) y algunos de Oriente Medio y Asia. E n muchas comunidades se considera que reduce la libido femenina, "ayudando" así a la mujer a resistirse a los actos sexuales "ilícitos", un claro reflejo de la discriminación contra el sexo femenino. La presión social y el miedo a la marginación perpetúan una tradición  cada vez más condenada.
A Jennifer le practicaron la ablación en su país, Kenia. Su mutilación se complicó aún más de lo habitual. Casi se desangra. Recuerda el dolor con horror pero no duda en destacar otra de las muchas razones de su arrepentimiento: "Cuando te lo hacen, te pueden obligar a casarte con un desconocido". Aquel desconocido se enfrentó a ella cuando, años después, en 2006, decidió que ninguna de sus tres hijas sería mutilada. Comenzó a acudir a los talleres de sensibilización de la ONG  World Vision en Marigat (oeste de Kenia), donde empezó a ser consciente de que no había ningún argumento válido que lo justificase.
"Sabía que me iba a enfrentar a toda mi comunidad, que mi familia me rechazaría, que nadie lo comprendería... Pero recordaba mi dolor y no lo podía soportar. Decidí hacerlo público", confiesa la keniana en 'pokot', la lengua de su región. Su marido la despreció y sintió el rechazo de su familia y del resto de madres de la comunidad. Hoy utiliza su historia como ejemplo para que otras muchas mujeres defiendan la dignidad de sus hijas. 
Dos años antes, a 6.157 kilómetros del país donde Jenifer confesó en público su rechazo hacia la ablación, Oumul empezó a darse cuenta de los efectos negativos que esta práctica había tenido en su vida. Acababa de emigrar a Pamplona y asistió a una serie de talleres enmarcados en un proyecto de Médicos del Mundo donde profesionales de determinados ámbitos sensibilizaban a inmigrantes procedentes de aquellos países donde se suele practicar la mutilación. "Poco a poco, me di cuenta de que no te lo tenían por qué quitar. Me sentí un poco rara. Sentí rabia. ¿Por qué allí no me había llegado esta información? ¿por qué me tocó a mí? ¿mi madre era mala mor permitirlo?", repite alguna de las cuestiones que perturbaban su cabeza. Se autoresponde acelerada: "No, lo hizo porque ella pensaría que era lo correcto". De lo que estaba verdaderamente convencida es de que su hija no pasaría por ello. 
En España viven 57.251 mujeres procedentes de países en los que se lleva a cabo esta práctica, según informe elaborado por la Universidad Autónoma de Barcelona y la Fundación Wassu. El documento estima que las niñas en riesgo de sufrir mutilación genital en este país ha aumentado un 60% en los últimos cuatro años. Determinadas organizaciones, como Médicos del Mundo o Unaf, organizan talleres de sensibilización para evitar que familias procedentes de estos lugares sometan a sus hijas a la mutilación durante viajes realizados a sus países de origen. Unos hechos que podían ser penados en España a su regreso, pero que previsiblemente dejarán de serlo después de la próxima aprobación de la reforma de la justicia universal por la que el Gobierno actual limitará al mínimo la posibilidad de juzgar crímenes cometidos en el extranjero.
Oumul viajó a Guinea Conakry hace unos años. "Al llegar allí, hablé con mi familia, les expliqué mi decisión. Al principio temía que se la llevasen y se lo hiciesen sin mi permiso. No quería que nadie la cogiese sin yo saberlo", admite la guineana. Reconoce que, aunque en un primer momento sus seres queridos se sintieron extrañados, lograron comprenderlo. "Yo se lo explicaba con las palabras justas. Mi madre ahora lo entiende. Y, no solo eso, mi hermana, que vive allí, ha decidido que no va a someter a sus hijas a la mutilación. Gracias a las conversaciones que mantuve con ella, está sensibilizada", dice orgullosa de sí misma. "Si la información llega correctamente, la gente no lo hace", considera.
"Es como una cadena", detalla Fatima Dajra, la mediadora que impartió el taller de Oumul en Pamplona. "La sensibilización que hacemos con inmigrantes desde aquí, puede tener sus efectos allí". Después de dedicar varios años de su vida a esta tarea, descifra algunos de sus primeros pasos. Para empezar, es primordial derribar el tabú de la mutilación genital. "Tenemos que hablar con los líderes de las asociaciones de diferentes países y presentar el proyecto. Al principio no podíamos hablar de "ablación", solo de salud sexual y reproductiva", explica. "Siempre empezamos trabajando con los hombres, así conseguimos una especie de 'permiso' y su posterior apoyo a la hora de sensibilizar a sus mujeres". 
La hija de Fátima, que no para de entrenerla mientras charla con Desalambre al otro lado del teléfono, tampoco vivirá lo que tuvo que pasar su madre. La mediadora, como Oumul, se pregunta por qué tuvo que pasar por eso. "Ahora es el momento de pensar en las nuevas generaciones. Podemos acabar con la mutilación genital". Para ello es fundamental la educación, según documenta Unicef en su último informe al respecto. 
Janet, la joven de 23 años a la que escuchaba Jennifer con admiración, siempre recordará las palabras que le otorgaron la fuerza necesaria para huir de la ablación con tan solo nueve años. "Una profesora nos dijó que no lo hiciéramos". Su mayor miedo era dejar estudiar; su principal objetivo, sacarse un doctorado en Pedagogía. "Para que mi mensaje llegue al mayor número de personas. Para que nadie sufra la discriminación que yo viví por negarme a ser mutilada".


Mi lucha contra la ablación
Aunque nunca podré recobrar esa parte de mi cuerpo, desde 2006 puedo asegurarme de que muchas niñas, niños, padres, profesores y líderes religiosos conozcan las consecuencias que mutilación genital femenina tiene en la salud física y psicológica de las niñas
Tabitha Parteneu - Víctima de mutilación genital 05/02/2014 – eldiario.es
Me llamo Tabitha Parteneu, tengo 34 años y soy de una de las tres etnias que viven en Marigat (oeste de Kenia). Yo fui la cuarta de ocho hermanos y fue cuando estaba en cuarto de primaria cuando me practicaron la mutilación genital femenina. Entonces yo tenía 9 años y mi hermana mayor 15. Ambas pasamos juntas esa práctica que yo recuerdo como brutal.
Ese día, después del cole, mi padre trajo a casa 2 pares de zapatillas y una cuchilla de las que usan los barberos. Esa noche vinieron cinco mujeres que durmieron conmigo. A las 3 de la mañana nos levantaron y comenzaron el ritual de la ablación. Primero se llevaron a mi hermana fuera de casa mientras yo esperaba mi turno deseando escapar, aun sabiendo que eso no era posible. Recuerdo que dos mujeres me agarraron por la espalda y las piernas y me pidieron no llorar porque esto supondría una gran vergüenza para mi padre.
Después de mi ablación genital estuve un mes en casa mientras sufríamos el dolor de que nos lavaran las heridas sin ningún tipo de consideración. Cuando cumplí 15 años deseé que nunca me hubieran mutilado y deseé tener de nuevo esa parte de mi cuerpo porque yo sabía que si estaba ahí no podía ser mala.
Nunca podré recobrar esa parte de mi cuerpo, pero desde 2006 puedo asegurarme de que muchas niñas, niños, padres, profesores y líderes religiosos conozcan las consecuencias que la ablación o mutilación genital femenina tiene en la salud física y psicológica de las niñas y así intentar que cada día sean menos las niñas que repitan mi historia.
Todos los días trabajo con pasión informando y sensibilizando, no sólo sobre la realidad de la mutilación genital femenina, sino también sobre los derechos de las mujeres y las niñas, para que su opinión se tome en cuenta. Cada vez que recibo a una niña que ha escapado por miedo a la ablación o a un matrimonio forzado estoy siempre a su lado defendiéndola, a pesar de que muchas veces las comunidades ven este acto como una maldición.
Desde que estoy al frente de este proyecto especial de World Vision he visto los resultados del esfuerzo del trabajo de todo el equipo: 3.046 niñas que no serán nunca mutiladas, 36 comadronas (mujeres que viven de la práctica de la mutilación genital femenina) que han dejado este oficio y más de 30 madres que, además de decir no a la ablación de sus hijas, se han unido a nosotros para que la información llegue a más mujeres.
Sólo puedo agradecer a las personas de España que apoyan con donativos este proyecto porque sólo con su ayuda podemos seguir luchando contra esta tradición dañina para millones de niñas.
Con motivo del Día Mundial de la Tolerancia Cero a la Mutilación Genital Femenina, Tabitha Parteneu, se encuentra en España para apoyar la campaña www.stopablacion.org que World Vision realiza para llamar la atención sobre esta realidad. Puedes apoyar la lucha contra la ablación mandando ABLACION al 28013