Amosando publicacións coa etiqueta libros. Amosar todas as publicacións
Amosando publicacións coa etiqueta libros. Amosar todas as publicacións

xoves, 7 de maio de 2015

101 libros ambientados en África

http://laslecturasdemrdavidmore.blogspot.com.es/2014/06/101-libros-ambientados-en-africa.html#.VUjX6vntlHw

Vuelvo a la carga con una nueva lista de libros. En esta ocasión he pensado que no estaría mal hacerme eco de los libros que tienen como escenario y protagonista principal (o una parte muy importante de la historia) al continente africano.

Yo no es que sea un experto en la literatura africana, o en los autores que han escrito sobre África, de hecho, de la lista solo he leído 8 libros: El jardinero fiel, La canción de los misioneros, Cortina de humo, Historia de una maestra, El enigma de Cambises, El edificio Yacobián, El tiempo entre costuras y Las minas del Rey Salomón. Eso sí, son todos muy entretenidos y ya que estamos os recomiendo que leáis cualquiera de los que acabo de mencionar.
En fin, el caso es que mirando en varios sitios, al final he conseguido confeccionar una lista con 101 libros ambientados en África, de los que un 85% aproximadamente son novela. Como nota curiosa apunto que hay dos países que se repiten mucho en la lista: Egipto y Sudáfrica.

En el caso de Egipto es porque además de tener buenos escritores nativos, el tema de los faraones ha sido novelado hasta la saciedad por autores como el francés Christian Jacq o la neozelandesa Pauline Gedge. Sudáfrica es, por así decirlo, la mayor cantera de escritores africanos de éxito en la actualidad. Además cuenta con dos premios nobeles de literatura: John Maxwell Coetzee (2003) y Nadine Gordimer (1991).
Pero vayamos al lió que el tiempo es oro, aquí tenéis la lista de los 101 libros ambientados en África:
  1. África en el corazón, de María Carmen de la Bandera (Camerún)
  2. Al oeste con la noche, de Beryl Markham (Kenia y otros países africanos)
  3. Aventuras de Allan Quatermain, de Henry Rider Haggard (Tanzania y Kenia)
  4. Aya de Yopougon, de Clément Oubrerie y Margerite Abouet (Costa de Marfil)
  5. Bajo el sol de Kenia,  de Barbara Wood (Kenia)
  6. Caballo de fuego: Congo, de Florencia Bonelli (República democrática del Congo)
  7. Canta la hierba, de Doris Lessing (Zimbabwe)
  8. Cinco semanas en globo, de Julio Verne (Zanzibar, lago Victoria, lago Chad, desierto del Sahara, río Niger y río Senegal)
  9. Cortina de humo, de Dick Francis (Sudafrica)
  10. Darfur: historia breve de una larga guerra, de Julie Flint y Alex de Waal (Sudán )
  11. Desierto, de John M. Coetzee (Sudáfrica)
  12. Ébano, de Ryszard Kapuscinski (Distintos países africanos)
  13. El abisinio, de Jean-Christophe Rufin (Etiopía)
  14. El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad (República Democrática del Congo)
  15. El día de la creación, de J. G. Ballard (África central)
  16. El edificio Yacobian, de Alaa al-Aswani (Egipto)
  17. El emperador, de Ryszard Kapuscinski  (Etiopia)
  18. El enigma de Cambises, de Paul Sussman (Egipto)
  19. El extranjero, de Albert Camus (Argelia)
  20. El factor humano, de John Carlin (Sudáfrica)
  21. El faraón, de Pauline Gedge (Egipto)
  22. El fuego de los orígenes, de Emmanuel Dongala (República del Congo)
  23. El jardinero fiel, de John Le Carré (Kenia)
  24. El largo camino hacia la libertad, de Nelson Mandela (Sudafrica)
  25. El leopardo caza en la oscuridad, de Wilbur Smith (Sudáfrica)
  26. El llamado del Kalahari, de Mark y Delia Owens (Botswana, Namibia y Sudáfrica)
  27. El ojo del leopardo, de Henning Mankell  (Zambia)
  28. El paciente inglés, de Michael Ondaatje (Egipto y Libia)
  29. El papiro de Saqqara , de Pauline Gedge (Egipto)
  30. El pez dorado, de J.M.G. Le Clézio (Marruecos)
  31. El precio de la novia, de Buchi Emecheta (Nigeria)
  32. El Reich Africano , de Guy Saville (Congo, Angola y África Central)
  33. El sueño más dulce, de Doris Lessing (Zimbabwe)
  34. El tiempo entre costuras, de María Dueñas (Tanger, Marruecos)
  35. El último patriarca, de Najat El Hachmi (Marruecos)
  36. El vendedor de pasados, de José Eduardo Agualusa (Angola)
  37. En busca del unicornio, de Juan Eslava Galán (Varios países)
  38. En el país de los hombres, de Hisham Matar (Libia)
  39. En Lower River, de Paul Theroux (Zambia)
  40. En medio de ninguna parteJ. M. Coetzee (Sudáfrica)
  41. Escuela Kalahari, de Alexander McCall Smith. (Botswana)
  42. Exhibición impúdica, de Tom Sharpe (Zuzulandia, Sudafrica)
  43. Gente de julio, de Nadine Gordimer (Sudáfrica)
  44. Hierba alta, de Carlos Rodríguez Soto (Uganda)
  45. Historia de una maestra, de Josefina Aldecoa (Guinea Ecuatorial)
  46. Imán, de Ramón J. Sender (Marruecos)
  47. José, el judío del Nilo, de Pierre Montlaur (Egipto)
  48. Juegos africanos, de Ernst Jünger  (África Central)
  49. La Biblia envenenada, de Barbara Kingsolver ( República del Congo)
  50. La canción de los misioneros, de John le Carré (República Democrática del Congo)
  51. La canción del perroJames McClure (Sudáfrica)
  52. La clave está en Rebeca, de Ken Follett (Egipto)
  53. La dama del Nilo, de Pauline Gedge (Egipto)
  54. La justicia del visir, de Christian Jacq (Egipto)
  55. La leona blanca, de de Heminng Mankell (Sudafrica)
  56. La maldición del brujo – leopardo, de Heinz Delam (República Democrática del Congo)
  57. La masai blanca, de Corinne Hofmann (Kenia)
  58. La memoria del amor, de Forna Aminatta (Sierra Leona)
  59. La piel de la memoria, de Jordi Serra i Fabra (Mali, Costa de Marfil y República Centroafricana)
  60. La pirámide asesinada, de Christian Jacq (Egipto)
  61. La primera agencia de mujeres detectives de Botswana, de Alexander McCall Smith (Botswana)
  62. La reina de la lluvia, de Katherine Scholes (Tanzania y África oriental)
  63. La roca de Tanios, de Amin Maalouf (Libia y Egipto)
  64. La vida en espiral, de Abasse Ndione (Senegal)
  65. Las causas perdidas, de Jean-Christophe Rufin (Eritrea)
  66. Las minas del Rey SalomónH. Rider Haggard (Sudafrica y Zimbawe)
  67. Las nieves del Kilimanjaro, de Ernest Hemingway (Sabana del África oriental)
  68. León el africano, de Amin Maalouf (Marruecos y Egipto)
  69. Llanto por la tierra amada, de Alan Paton (Sudáfrica)
  70. Los asesinatos de Horus, de Paul Doherty (Egipto)
  71. Los ojos del tuareg, de Alberto Vázquez Figueroa (se centra en el Paris-Dakar)
  72. Mañana cumpliré veinte años, de Alain Mabanckou (República del Congo)
  73. Mayombe, de Pepetela (Artur Pestana) (Angola y República Democrática del Congo)
  74. Medio sol amarillo, de Chimamanda Ngozi Adichie (Nigeria)
  75. Memorias de África, de Isak Dinesen (Kenia)
  76. Mi corazón traidor, de Rian Malan (Sudáfrica)
  77. Mira si yo te querré, de Luis Leante (Desierto del Sahara)
  78. Morir en Sudáfrica , de Alberto Vázquez-Figueroa (Sudáfrica)
  79. No digas que fue un sueño, de Terenci Moix (Egipto)
  80. Paneb el ardiente , de Christian Jacq (Egipto)
  81. Pasaje de lágrimas, de Abdourahman A. Waberi (Yibuti)
  82. Puntos en el tiempo, de Paul Bowles (Marruecos)
  83. Que los muertos descansen en paz, de Malla Nun (Sudáfrica)
  84. Ramata, de Abasse Ndione (Senegal)
  85. Ramsés: el hijo de la luz, de Christian Jacq (Egipto)
  86. Sinuhé el egipcio, de Mika Waltari (Egipto)
  87. Sudd , de Gabi Martínez (África central)
  88. Taxi, de Khaled Al Khamissi (Egipto)
  89. Termiteros de la Sabana, de Chinua Achebe  (África Occidental)
  90. Tiempo de errores, de Mohamed Chukri (Marruecos)
  91. Tiempo de perro, de Patrice Nganang (Camerún)
  92. Todo se desmorona, de Chinua Achebe (Nigeria)
  93. Un ángel impuro, de Heminng Mankell (Mozambique)
  94. Un hombre corriente, de Paul Rusesabagina y Tom Zoelner (Ruanda)
  95. Una americana consentida, de Rusell Banks (Liberia)
  96. Una dama africana, de Erik Orsenna (Mali)
  97. Una guerra africana, de Ignacio Martínez de Pisón (Marruecos)
  98. Una plaga de orugas, de Nigel Barley (Camerún)
  99. Venenos de Diosremedios del Diablo, de Mia Couto (Mozambique)
  100. Verano, de John M. Coetzee (Sudafrica)
  101. Zulú, de Caryl Ferey (Sudáfrica)

xoves, 12 de marzo de 2015

Libros para (re)pensar África

https://literafrica.wordpress.com/2015/03/11/libros-para-repensar-africa/
4fb94eb63fb4b348bb0cf0d1868351ad648e2b5db35379eb6463b3ee190f223c39739b1d4606afa4bebf4dd9811ad76e

Estereotipos, clichés, ideas previas y preconcebidas sobre África hay muchas. Así, se habla de África como si se hablara de un país, de manera homogénea (África como un todo); se habla de un continente incapaz de gobernarse por si mismo, lleno de seres pasivos, sin capacidad de iniciativa, necesitado de la ayuda occidental (África dependiente); se siente África como un lugar terrible, donde el caos más absoluto y el terror campan a sus anchas (África terrorífica o peligrosa), o se imagina África como un paraíso (África exótica).
Las anteriores son solo algunas de las muchas ideas preconcebidas que con demasiada frecuencia suelen acompañar a todo lo que viene de este continente. Una manera de romper estos lugares comunes es leyendo. A continuación os ofrezco una pequeña lista de libros que nos ayudan a que (Re)pensemos, (De)construyamos y empecemos de nuevo.
1.-Imaginar África: los estereotipos occidentales sobre África y los africanos
escanear0060El título de esta colección de ensayos, una obra coral de nueve africanistas, nos induce a pensar en la palabra “imaginar”: ¿cómo y por qué imaginamos África y a los africanos? y ¿por qué “imaginar”?. Pero os aseguro que cuando acabéis de leerlo habréis “pensado” África y, por extensión, vuestra imagen de los africanos. Dice Ignacio Ramonet que “El Sur es, en nuestro sistema comunicacional, un infierno o un paraíso: pero jamás un país normal”
Editorial: Los libros de La Catarata. Casa África. Antonio Castel y José Carlos Sendín (eds)
—————————————————————————————————-
2.-Más allá de la barbarie y la codicia
imagenDice Oscar Mateos, uno de los autores de este libro, que “la deconstrucción de los discursos monocausales es más importante de lo que parece”.
La obra trata de demoler las nuevas narrativas que han ido surgiendo en torno al continente, sus guerras y sus conflictos, “para mostrar cómo, en su transfondo, confluyen una pluralidad de factores políticos, sociales, económicos y culturales más complejos y hetereogéneos que los que recoge la literatura dominante y muestran los medios de comunicación.”
Editorial: BellaterraItziar Ruiz-Giménez Arrieta (ed)
—————————————————————————————————-
3.-Algún día escribiré sobre África
tapa_alta_algn_da_escribir_sobre_frica_med
Binyavanga Wainaina narra en este libro su vida. Nada más comenzarlo, el escritor ya nos avisa que ha cambiado algunos nombres para respetar el derecho a la intimidad, pero en ningún momento se cambia a sí mismo. Irónico, brillante, conflictivo y contradictorio nos ofrece, tras su imprescindible escrito Cómo escribir sobre África, una nueva inmersión en el “África” que él conoce, lleno de buenos y malos momentos, de gente más o menos generosa y de mucha (y sorprendente para muchos) cotidianeidad.
Editorial: Sexto Piso
—————————————————————————————————-
4.-Mitos y realidades en África Subsahariana
Mitos_y_RealidadesMbuyi Kabunda Badi y Antonio Santamaría lanzan muchas preguntas, tal y como recogen desde la Editorial La Catarata: “¿Existen varias Áfricas o una sola? ¿Tienen los africanos capacidad para sobrevivir en la adversidad o el continente está destinado a un naufragio ineluctable? ¿La tutela internacional oxigena su economía y su sistema político o, por el contrario, les está ahogando? Para los autores, África es una en su visión del mundo, plural en sus expresiones y valores, y fuerte en su voluntad de seguir existiendo a pesar de todas las adversidades. Defienden la necesidad imperante de comprender este continente en su complejidad, diversidad y unidad, sin prejuicios ni complacencia, sin generalizaciones abusivas ni simplificaciones fáciles, sin diagnósticos optimistas ni prospectivas catastrofistas.”
—————————————————————————————————
5.-África más allá del tópico
t25Nos dice el escritor Antonio Lozano en el prólogo que “quienes diseñaron la personalidad del africano, que el poder político, económico y europeo requería, pudieron darse por muy satisfechos con su trabajo. Por lo cual la labor de descontaminar la imagen de nuestro vecino africano de las abominaciones que les hemos echado a las espaldas constituye un reto absolutamente necesario y urgente, y el libro del profesor Amadou Ndoye aborda la cuestión en una línea tan correcta como deseable”.
Editorial: Baile del Sol
———————————————————————————-
6.-Malas noticias de África
Port. Malas noticias de Africa 15En este libro de Antoni Castell descubrimos cómo “Los medios de comunicación occidentales presentan a África como un lugar de corrupción, violencia y desastres, que sobrevive gracias a la ayuda occidental. Es un lugar inhóspito y salvaje, recomendable para turistas con mal de aventura, pero habitado por seres pasivos, indolentes, atrapados por prácticas ancestrales y sin capacidad de organización social. La repetición de estas informaciones de catástrofe fortalece un imaginario occidental sobre África, en que las culturas africanas son percibidas como incapaces de superar el subdesarrollo y de abrazar la modernidad, y los valores que ésta representa como la democracia.”
Editorial: Bellaterra

xoves, 8 de xaneiro de 2015

Como escribir sobre África, por Binyavanga Wainaina


No título sempre use a palabra África, Tebras ou Safari. O subtítulo pode incluír as palabras Zanzíbar, Masai, Zulú, Zambezi, Congo, Nilo, Xigante, Ceo, Sombra, Tambor, Sol ou Outrora. Tamén serven as palabras Guerrilla, Eterno, Primordial e Tribal. Nótese que Xente refírese a africanos que non son negros, mentres que A Xente refírese a africanos negros.
Non se lle ocorra poñer a foto dun africano ben integrado na portada do seu libro, nin menos dentro, salvo que ese africano gañe o premio Nobel. Un AK-47, costelas saíntes ou tetas ao aire: esas si son imaxes. Se debe incluír a un africano, asegúrese que sexa un envolto nun vestido Masai ou Zulú ou Dogón.
No seu texto, trate a África coma se fose un único país. Un lugar caloroso e cheo de po con praderías por aquí e por alá, unha chea de rabaños de animais e xente alta e fraca morréndose de fame. Ou talvez un lugar caloroso e húmido con xente baixiña que come chimpancés. Non se enrede con descricións precisas. África é enorme: 54 países e 900 millóns de persoas que están demasiado ocupadas morréndose de fame ou loitando contra outras tribos ou emigrando cara a algunha parte como para ler o seu libro. O continente está repleto de desertos, selvas, montañas, sabanas e moitas outras cousas, pero ao seu lector non lle interesa, así que atéñase ás con descricións románticas, evocativas e xerais.
Asegúrese de mostrar ben que os africanos teñen música e ritmo enquistados no fondo do alma, e que comen cousas que o resto dos seres humanos non come. Non mencione o arroz, nin o lombo de carne nin o trigo; o cerebro de mono é pan de cada día na cociña africana xunto ao cabrito, a serpente, as lombrigas, os vermes e todo o que sexa mastigable. Asegúrese de mostrar que vostede é capaz de comer esas cousas sen chistar, e describa como aprende a gozalas (porque a vostede impórtanlle esas cousas).
Temas tabú: escenas domésticas e cotiás; amor entre africanos (a menos que haxa unha morte); referencias a escritores ou intelectuais africanos; mencionar que os nenos van ao colexio, especialmente os que non sofren de deformacións, febre do ébola ou mutilación xenital feminina.
Ao longo do seu libro adopte unha voz suave, cómplice co seu lector, un ton triste de esperanzas frustradas. Demostre o máis pronto posible que a súa apertura de mente é impecable e deixe claro no inicio o moito que ama a África, como se namorou dela e como non pode esquecela. África é o único continente do cal un pode namorarse (sáquelle proveito). Se vostede é home, aventúrese nos seus cálidos bosques virxes. Se vostede é muller, trate a África como a un home con chaqueta de explorador que se perde nas tardes dentro dunha posta de sol. África existe para compadecérela, idolatrala ou dominala. Calquera que sexa o seu punto de vista, asegúrese de opinar con convencemento que sen a súa intervención e a do seu imprescindible libro, África está fodida.
Os seus personaxes africanos poden incluír: guerreiros espidos, serventes leais, adiviños e vellos mestres sabios vivindo en ermidas marabillosas. Ou: políticos corruptos, guías de viaxe ineptos e polígamos e prostitutas coas que vostede durmiu. O Servente Leal sempre se porta como un neno de 7 anos e necesita man firme; asústase coas cóbregas, é bo cos nenos e sempre termina meténdoo a vostede nos seus difíciles dramas persoais. O Vello Mestre Sabio sempre vén dunha tribo nobre (non dunha tribo avara e avariciosa como a dos Gikuyu, os Igbo ou os Shona), é moi ancián e, polo mesmo, está moi preto da Terra. O Africano Moderno é un gordo que rouba e traballa na oficina que dá visados, negándose a darlle permiso de traballo a occidentais cualificados que o único que queren facer é axudar a África, un inimigo do desenvolvemento que sempre usará o seu traballo no goberno para dificultar que os esforzados e benevolentes expatriados de occidente instalen as súas ONGs ou as súas Áreas de Protección Ambientais. Ou talvez é un intelectual educado en Oxford que se transformou nun vil ditador, asasino dos seus inimigos políticos (a oposición) pero vestido cun terno Saville Row. Un caníbal ao que lle gusta a champaña de luxo e cuxa nai é unha millonaria, metade bruxa, metade doutora, que é en realidade quen goberna o país.
Entre os seus personaxes non pode faltar a Africana Famenta, que vagabundea case totalmente espida polos campos de refuxiados esperando a axuda de Occidente. Os seus fillos teñen moscas sobre as pálpebras e os seus estómagos están inchados de tanto non comer. Debe lucir totalmente indefensa. Non pode ter pasado nin historia porque esas cousas arruínan o dramático do momento. Os xemidos son recomendables pero ela nunca debe dicir nada sobre dela mesma no diálogo excepto cando narre o seu (inenarrable) sufrimento. Tamén asegúrese de incluír unha cálida e maternal señora que se ri a mandíbula batente e que se preocupa de que vostede estea ben. Se a chama Mamá será perfecto. Os seus fillos poderían ser delincuentes. Estes personaxes deberían molestar ao seu heroe, facéndolle quedar ben. O seu heroe podería ensinarlles cousas (a sumar, a escribir); bañalos, alimentalos; podería axudar a moitos nenos a nacer e ver a Morte. O heroe é vostede (se é unha reportaxe) ou un fermoso e tráxico aristócrata famoso que agora lle importan os animais (se é ficción).
Entre os occidentais malos pode incluír a fillos dalgún ministro do goberno inglés (oxalá un Tory), africáneres e funcionarios do Banco Mundial. Cando fale da explotación por parte dos estranxeiros non deixe de mencionar aos comerciantes indios e aos chineses. Bótelle a culpa a Occidente pola situación de África. Non sexa demasiado concreto.
Grandes brochadas de todo isto estará ben. Evite ter aos personaxes africanos rindo, loitando por educar aos seus fillos ou facendo cousas mundanas. Ilumíneos con algún dato de Europa ou América que teña que ver con eles. Os seus personaxes africanos deberían ser coloridos, exóticos e máis lonxevos que a vida, pero por dentro baleiros, sen diálogo, sen conflitos, sen resolucións para as súas historias, sen profundidade e sen detalles particulares que confundan ao lector.
Describa, con detalle, tetas espidas (novas, vellas, ben conservadas, recentemente afeitadas, grandes, pequenas), xenitais mutilados ou xenitais aumentados. Calquera tipo de xenitais. E cadáveres. Ou mellor: cadáveres espidos, especialmente cadáveres espidos en descomposición. Recorde: calquera cousa que vostede escriba no que a xente pareza inútil e miserable será lida como a 'verdadeira África', a que vostede leva no po da súa chaqueta. Non nos confundamos: vostede está tratando de axudalos conseguindo a atención de Occidente. Polo mesmo, abstéñase de escribir achega de xente branca morrendo ou sufrindo.
Os animais, por outra banda, deben tratarse como personaxes complexos e ben delineados. Falan (ou gruñen, mentres sacuden orgullosos a súa melea) e teñen nomes, ambicións e anhelos. Tamén teñen valores familiares: viu como os leóns ensinan aos seus fillos? Os elefantes son solidarios e son valentes feministas ou dignos patriarcas. Tamén os gorilas. Os elefantes poderían atacar as casas, destruír as colleitas e matar xente. Sempre póñase ao lado dos elefantes. Grandes felinos poderían falar como escolares de instituto e as hienas poden ser un branco lexítimo e ter un lixeiro acento de Medio Oriente. Calquera africaniño que viva na selva ou no deserto pode ser retratado con sentido do humor a menos que entre en conflito cun elefante, un chimpancé ou un gorila. Nese caso debería representar a maldade pura.
Logo das celebridades e os traballadores humanitarios, os conservacionistas son as persoas máis importante de África. Non os ofenda. Necesítaos para que o inviten ás súas canchas de golf de mil hectáreas (as súas 'áreas de conservación') pois é o único xeito de que vostede chegue a entrevistarse cos activistas máis importantes. Se a portada do seu libro ten unha foto do conservacionista no terreo será de moita axuda para as vendas. Calquera branco bronceado vestindo algo de cor caqui que algunha vez tivo un antílope como mascota ou unha granxa, iso é un conservacionista; é dicir, alguén que preserva o rico patrimonio africano. Cando o entreviste, non pregunte moito sobre de cantos fondos ten para a súa obra; non pregunte cal é o seu tallada. Tampouco pregunte canto lle paga aos seus empregados.
Os seus lectores desilusionaranse se vostede non menciona a luz de África. Ah, e as postas de sol. As postas de sol en África son obrigatorias. Sempre son grandes e vermellas. Sempre hai un ceo inmenso. As paisaxes impoñentes e esas cousas son importantísimos (África é A Terra das Paisaxes Impoñentes). Cando escriba sobre a apremiante situación da flora e a fauna, non se esqueza de mencionar que África está superpoboada. Cando o seu personaxe principal estea no deserto ou na selva vivindo entre un pobo indíxena estará moi ben se vostede menciona que África foi despoboada pola Sida e a Guerra (use maiúsculas).
Tamén necesitará algún nightclub chamado Tropicana onde os mercenarios, os abxectos novos ricos africanos, as prostitutas, os guerrilleiros e os turistas humanitarios da ONU pásano ben.
Sempre termine o seu libro con Nelson Mandela dicindo algo sobre o arco da vella e o renacer da esperanza. A vostede impórtanlle esas cousas.
Binyavanga Wainaina é un escritor queniata, autor de 'Algún día escribiré sobre África', editorial Sexto Piso, 2013

martes, 9 de decembro de 2014

Xavier Aldekoa: "España utiliza la cooperación como una herramienta económica y política en África"

Xavier Aldekoa, corresponsal de La Vanguardia en África y periodista freelance, acaba de publicar 'Océano África'

"El ébola ha dejado en evidencia a España como país, y como sociedad hemos temido al ébola cuando nos ha rozado"

El océano. Una vasta mancha azul, homogénea, sin imperfecciones. En cambio, si buceamos, la panorámica cambia radicalmente. Encontraremos desde corales, navíos hundidos o bancos de peces. Todo es diferente, salvo el entorno que comparten. Esta metáfora la utilizó el reconocido periodista polaco Ryszard Kapuściński para definir África. Y ese planteamiento, sintetizado, ha servido al también periodista Xavier Aldekoa para titular su libro. ‘Océano África’ –editado por Península Odisea- busca derribar los tópicos sobre este continente.
África. Más de 60 países. En torno a 900 millones de habitantes, el 14% de la población mundial. Cerca de 2.000 lenguas y otras tantas etnias. Realidades que a ojos de los occidentales muchas veces se reducen exclusivamente a las palabras: pobreza y guerras. Sin embargo, este corresponsal de La Vanguardia en África quiere ir más allá, acentuar la diversidad del continente. Sus armas: las historias anónimas de la gente recogidas durante sus viajes por Malí, República Democrática del Congo, Camerún, Angola, Sudáfrica, Botsuana, República Centroafricana, Togo, Kenia, Somalia, Nigeria, Sudán, Mozambique y Yibuti. Países que en su libro se transformen en capítulos, donde los protagonistas son las carreteras de tierra, autobuses destartalados o las lágrimas de un veterano de guerra en Sudán del Sur .
¿Cómo definirías África?
Me cuesta definirla. Son demasiadas cosas. Es un lugar donde vive tanta gente. Ellos son realmente los protagonistas, a los que pongo atención en mi libro.
En su libro se afana por demostrar que África es muy diversa, intentando derribar esa visión de que África más que un continente es un país uniforme.
Es muy diversa, incluso dentro de los propios países. Al final, los países africanos no tienen ningún sentido. En la Conferencia de Berlín de 1885 se dibujaron unas líneas para distribuirse cómo explotar los territorios, no con una intención de mejorar nada. Por tanto, las líneas fronterizas de los países no se rigen por algo determinado. Dentro de los países ves una variedad brutal: de tradiciones, de culturas, de etnias. De hecho el título del libro viene por eso, la sensación de que el océano si lo miras desde arriba ves una mancha de agua brutal inabarcable, que es toda igual; en cambio si te metes dentro hay gran variedad. Lo mismo pasa con África, lo vemos desde arriba como un país, pero cuanto empiezas a bucear es espectacular, es una cultura, variedad, vida, no solo guerra y abuso, sino lo más positivo de la humanidad. Es un continente súperhumano.
¿Cuál es el mayor problema que tiene ahora mismo África?
Creo que no hay solo uno. Son varios, pero probablemente no hay ninguno que no se pueda solucionar sin educación. Cuanta más educación, más capacidad tiene la gente de superar o no llegar a ellos. Si les damos herramientas para que sigan adelante, tienen mucho terreno avanzado.
Desde Europa, ¿qué imagen cree que tenemos del continente africano?
Vemos África con un cierto desdén, siempre de arriba a abajo. Con una cierta superficialidad, incluso vemos la imagen de la pobreza como una pobreza pornográfica. Nos quedamos en la superficie, evitando profundizar, conocernos más los unos a los otros.
¿Por qué?
Los medios de comunicación, creo, nos fijamos en lo que impacta e influye, que no quiere decir que sea lo más importante. Cuando Obama o Rajoy hablan es influyente pero puede que no sea importante. Sin embargo, eso no ocurre con África: no es influyente que mueran 200 personas en Sudán del Sur, pero sí es importante. Se va a lo impactante, relegando a África a un segundo lugar.
¿Le ocurre eso en primera persona?
Me ha pasado muchas veces. Depende de la situación puedes sentir más pena, frustración o rabia. Recuerdo que estaba en Centroáfrica y vi una situación complicada en la que había 3.000 personas escondidas en una iglesia para que no les matasen. Intentas colocarlo en el periódico pero es imposible. Y es que a lo mejor hay un partido de fútbol o que Obama ha dicho algo que a lo mejor no es tan importante, o ha cometido un gazapo.
Lo que cuenta queda muy bien reflejado en el caso del ébola. Parece que solo cuando nos afecta directamente miramos a África.
El ébola ha dejado en evidencia a España como país. Como sociedad hemos temido al ébola cuando nos ha rozado. No es comparable los infectados en España con la realidad en los países africanos. Eso nos deja en evidencia, solo nos preocupamos cuando nos toca. Y una vez que el ébola se ha ido del país, todo sigue igual, como si el virus no existiera. Hemos cerrado los ojos, desaprovechando la oportunidad de corregir errores. Tengo la sensación de que en un primer momento el error podía ser comprensible, aunque no justificable, pero ahora ya sabemos que la gente se muere, no porque no haya vacuna, sino porque no hay lejía, cloro desinfectante o camas.

domingo, 29 de xuño de 2014

3052, Persiguiendo un sueño; de Mamadou Dia


A obra 3052, Persiguiendo un sueño do senegalés Mamadou Dia cóntanos en primeira persoa o drama da actual inmigración africana e, a través da forma narrativa dunha carta escrita ao seu irmán, permítenos coñecer este tema tan presente na nosa vida cotiá  dun xeito moi directo e claro, sen artificios políticos nin periodísticos, e amosándonos a absoluta inxustiza das actuais políticas de inmigración europeas.
Mamadou Dia é un protagonista considerado afortunado desa longa e vergoñenta serie de episodios diarios aos que non queremos poñer fin; precisamente, el apunta neste libro e no seu traballo como colaborador na organización Cooperación para el desarrollo algunhas das ideas claves para rematar con este aterrador problema, non se trata de solidariedade, trátase de desenvolvemento e falla de oportunidades.