mércores, 8 de outubro de 2014

El poder de la resistencia feminista


Asociaciones civiles lideran en Marruecos la defensa de los derechos de la mujer
La llegada al poder de los islamistas obstaculiza su lucha

Cubierta de los pies a la cabeza, la única parte visible del cuerpo de Saadia, además de las manos, es el óvalo de la cara que deja al descubierto un hijab marrón. Durante 17 años de matrimonio, solo recibió de su marido, impotente, maltrato físico y psicológico. "Era su manera de aliviar su frustración", explica la mujer. Acudió varias veces a la policía, pero siempre en vano. Una noche, él le mordió tan fuerte en la pierna que tuvo que ser atendida de urgencia en el hospital. Tras ese enésimo episodio de violencia, Saadia decidió acudir en busca de ayuda a la Asociación Democrática de las Mujeres de Marruecos (ADFM), una organización dedicada desde 1985 a luchar por los derechos de la mujer en Marruecos, la igualdad de género ante la ley y contra los abusos de todo tipo hacia el sexo femenino.
En Marruecos no existen centros públicos para mujeres maltratadas. Las víctimas de la violencia de género se ven abocadas a un doble calvario: el del hogar, provocado por el agresor, y el de la soledad, más cruel si cabe, porque destruye cualquier esperanza de salir del infierno y sumerge a la mujer en una profunda depresión. "Un día estaba mirando la televisión y vi que entrevistaban a una mujer que hablaba de un lugar para maltratadas. No lo pensé y fui".
El que alberga la ADFM, llamado Nejma, es uno de los pocos centros de estas características que hay en el país, y funciona con ayudas privadas. En él, las víctimas de violencia de género encuentran apoyo moral y asesoramiento jurídico para llevar adelante una demanda de divorcio, que suele convertirse en un peregrinaje burocrático eterno y lleno de atropellos. "Otra forma de violencia", lamenta Saadia. Con la ayuda de la ADFM, denunció a su marido y le llevó a los tribunales. Sin embargo, "durante la vista el juez le comunicó que si negaba los hechos sobre el Corán, dado que yo no había podido llevar testigos, quedaría libre de toda acusación", cuenta esta víctima. Y libre quedó. "Él negó los hechos, aseguró que siempre me había pasado la pensión y que jamás me había pegado". Desde 2009, la asociación lucha para que se haga justicia y Saadia vea compensado el daño físico y moral causado, que en su caso se ha visto agravado al no haber podido ser madre debido a la incapacidad sexual de su maltratador.
Fouzia Yassine es coordinadora del Nejma y una de las máximas responsables de la ADFM. "Las asociaciones civiles somos las únicas que hemos luchado para cambiar el Código del Estatuto de la Familia, redactado por primera vez en 1957 e inspirado en la Sharia", recalca. El Código del Estatuto de la Familia es un conjunto de artículos que regula la vida privada de los marroquíes y establece cómo deben desarrollarse las relaciones conyugales, el rol que debe desempeñar la mujer en la familia y en la sociedad, sus derechos y deberes como madre y esposa, las condiciones para la poligamia, los matrimonios con menores o el repudio de la mujer.
"En su redactado inicial y hasta la primera reforma, que llegó en los noventa, mantenía a la mujer bajo de la tutela de un hombre, permitía la poligamia sin informar previamente a la esposa del deseo del varón de contraer un nuevo matrimonio y consentía el acto de repudio sin justificación", explica Fouzia, y añade: "En lo que no se ha avanzado en absoluto es en la cuestión de la herencia, puesto que las mujeres marroquíes seguimos heredado —tal como establece el Corán— la mitad que los hombres".
Asociaciones como ADFM llevan años liderando la batalla de la sociedad civil para cambiar algunos artículos de este código, que perpetúan la discriminación contra la mujer. La primera reforma importante se alcanzó en 1993 y gracias a ella las mujeres pueden moverse libremente, sin el permiso o la compañía de un hombre. También tienen derecho a solicitar el divorcio sin tener que ofrecer explicaciones al juez.
Los avances en los derechos femeninos logrados en la historia reciente de Marruecos, desde finales del siglo pasado hasta hoy, convierten al país en una excepción en la región. Ningún otro estado musulmán del norte de África cuenta con un tejido asociativo dedicado a la defensa de la mujer tan activo y eficaz. Junto con la ADFM, la Unión de la Acción Femenina (UAF) y la Liga Democrática por los Derechos de las Mujeres (LDDF) actúan de manera coordinada para presentar propuestas en el Parlamento y sus demandas son escuchadas por el Rey, Mohamed VI. Sin embargo, pese a los avances, la igualdad de hecho entre el hombre y la mujer que recoge la nueva Constitución marroquí no es efectiva en la vida real. "Éste es nuestro gran caballo de batalla: conseguir que los jueces apliquen la nueva legislación", asevera.
Hanane, quien durante el relato de Saadia ha asentido en numerosas ocasiones identificando su padecimiento como propio, denunció a su marido tras expulsarla de casa con sus cuatro hijos, uno de ellos discapacitado, y privarla de alimento. Tras un largo periplo, logró sentar a su marido en el banquillo, pero, de nuevo, el juez ofreció al hombre jurar ante el Corán la veracidad de su testimonio. "Él lo negó todo y se fue del juzgado tal como había llegado”", cuenta esta mujer, sin empleo y a cargo de los menores.
"Exigimos que deje de utilizarse esta práctica en los tribunales, que apela a la conciencia y a la moral del sujeto, y nada tiene que ver con la justicia", arguye la líder feminista. No fue hasta la siguiente citación judicial, tras más palizas y más denuncias, cuando pudo demostrar los abusos que había sufrido. En estos momentos, Hanane destina todos sus esfuerzos a luchar por una pensión que le permita sobrevivir a ella y a sus hijos.
"La legislación marroquí ha avanzado mucho hacia la igualdad y la protección de la mujer, pero la equidad efectiva no existe. Tanto el código penal como el código civil y el de trabajo son discriminatorios", puntualiza. Y recuerda que, hace tan solo unos años, la presión ejercida por la asociación, sindicatos y algunas oenegés logró que se tipificara como delito grave el acoso sexual en el entorno laboral, tras las denuncias presentadas por las trabajadoras del sector textil, sometidas a constantes abusos.
 "La Constitución habla de igualdad entre hombres y mujeres, contempla mecanismos a favor de la paridad y la lucha contra la discriminación, pero el Gobierno (islamista) de Abdelilah Benkirane no hace nada para armonizar las leyes y la legislación con la Constitución. La Constitución en este aspecto es papel mojado. Cuando el Gobierno aprueba reformas, son muy pequeñas e incompletas", lamenta.
A principios del año 2011, Marruecos vivió su Primavera Árabe. El Movimiento 20 de febrero protagonizó durante meses numerosas protestas en las que se puso de manifiesto el rechazo de una parte muy importante de la población al déficit democrático del sistema político marroquí. Esas manifestaciones, sin embargo, calentaron los ánimos y movilizaron a los sectores sociales contrarios y opuestos a sus demandas. Ello propició que a finales de 2011, el Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), de corte islamista, alcanzara el poder por primera vez en la historia del país. Un cambio de Gobierno que ha tenido consecuencias evidentes en el trato y consideración de la mujer marroquí.
Actualmente, asociaciones feministas de todo el país trabajan conjuntamente para impulsar una reforma "completa y radical" del código penal en los aspectos referidos a la mujer, a la familia y a su rol en la sociedad. Actualmente, una mujer que tiene sexo fuera del matrimonio puede ir a la cárcel por adúltera, y su marido puede repudiarla. Una mujer soltera tampoco puede tener relaciones antes del matrimonio, ni puede alojarse en un hotel sola. La ley prohíbe cualquier relación sexual fuera del matrimonio y considera la homosexualidad un delito.
Según Fouzia, "esta situación ha empeorado con la llegada del PJD al poder. Ahora, hay más vigilancia, más control hacia las mujeres. Poco a poco, las cosas están cambiando. En Marrakesh, por ejemplo, se ha creado una brigada anti vicio destinada a vigilar a las mujeres y a las niñas en los espacios públicos: su vestimenta, sus movimientos, si van acompañadas... El Gobierno actual está bloqueando todas las reformas y esto es muy peligroso. No es exagerado afirmar que en cinco años Marruecos puede ser Irán. Se están produciendo cambios sutiles en la sociedad que llevan a una mayor discriminación".
Sentada en una céntrica cafetería de Rabat, la conocida militante feminista Fatima El Maghnaoui, fundadora de la Unión por la Acción Femenina (UAF) en 1983, disecciona la situación de la mujer marroquí actual. "En una sociedad patriarcal y machista como la marroquí, las mujeres sufrimos una doble discriminación en el ámbito familiar, que posteriormente continúa en el ámbito público con vejaciones en el terreno político, jurídico, económico y social".
Fundadora del primer diario femenino del país, 8 Mars, considera que el mayor problema al que se enfrenta Marruecos en la actualidad es la elevada tasa de analfabetismo. "La ley dice que la educación es obligatoria para todos los niños y niñas, pero la pobreza que golpea gran parte del territorio impide su escolarización. Los niños trabajan para ayudar a sus familias. ¿Cómo una sociedad puede preocuparse por la discriminación que sufren las mujeres, si está ocupada en poder comer todos los días?", se pregunta.
Las estadísticas arrojan que más del 40% de las mujeres marroquíes mayores de 15 años no sabe leer ni escribir. En las zonas rurales, la tasa supera el 50%. Igual que Fouzia, denuncia el empeoramiento de la situación de la mujer tras la llegada de los islamistas al poder. Un ejemplo de este deterioro, señala, es el incremento de los matrimonios con menores. En 2013, 35.152 menores contrajeron matrimonio en Marruecos, según datos aportados por la ADFM.
"El analfabetismo es también una forma de violencia. Pese a los esfuerzos que el Estado reconoce hacer, se avanza muy lentamente. Las leyes pueden cambiar, pero el cambio más difícil debe producirse en la mentalidad de las personas, y sin educación, el progreso es imposible", sentencia.

domingo, 5 de outubro de 2014

Mi amigo al otro lado de la valla


La barrera que separa a los sanos de los enfermos de ébola en Liberia parece infraqueable, pero también hay quien consigue pasar al otro lado
Liberia está dividida por una doble valla naranja. La construimos para mantener la enfermedad a raya. La levantamos para separarnos a nosotros (los sanos, los privilegiados) de ellos (los enfermos, los necesitados). La construimos para sentirnos menos mortales.
Patrick está dentro. Yo estoy fuera.
Le veo todos los días; nos sonreímos y saludamos. Patrick no es más que un niño pero se pasa el día con hombres cinco veces mayores que él, casi como si tratara de compensar el hecho de que es demasiado joven para morir. Cuando tienen suficiente energía juegan a las damas y al póker, y escuchan BBC África en la radio que les traje un día con mi disfraz invasor espacial. Patrick tiene una sonrisa tímida y torcida y un moratón junto a su ojo derecho. Acaba de perder a su madre pero su padre está ahí con él, en este horrible lugar.
Todos los días me digo a mi misma: Ane, no le dejes que Patrick te robe el corazón, este niño no pertenece al mundo de los vivos. Estará aquí una semana y, después, se irá para siempre. ¿Cómo vas a hacer tu trabajo una vez que Patrick se haya ido? ¿No recuerdas con lo que estás enfrentando aquí? “Este asunto del Ébola”, como dicen en la radio. Una tasa de mortalidad potencial de hasta el 90%. La gente al otro lado de la valla no regresa a este lado. Sabes que es peligroso acercarse.
Me lo repito todos los días y nunca me escucho. Es imposible no buscar su sonrisa ladeada cada vez que llego a trabajar por la mañana. Es imposible no darme cuenta de los pequeños cambios en sus niveles de energía de un día a otro. No puedo resistir saludarle, escrutar su rostro y su expediente médico intentando desesperadamente encontrar cualquier detalle que me dé esperanzas de que está mejorando. Alguna señal que me permita albergar esperanzas de que algún día podremos jugar al póker un día, sin las dificultades que supone llevar mascarilla, gafas protectoras y doble guante.
Y es entonces cuando llega la horrible mañana. Esa para la cual me intenté preparar. La mañana en la que Patrick ya no me saluda. Miro a través de la valla y allí está, tumbado en un colchón a la sombra. Sus amigos, todos hombres mayores, caminan de puntillas a su alrededor, parecen preocupados. Me preparo. Me temo lo peor.
Su padre me cuenta que Patrick ha estado toda la noche quejándose de que le duele el estómago. El pequeño tiene los labios agrietados, resecos, los ojos febriles y apenas conserva una brizna de su energía habitual. Intenta sonreír al verme.
—Patrick, amigo no tienes buena cara. Me preocupa verte así. ¿Hay algo que pueda hacer por ti?
Patrick levanta la mirada y susurra algo. Me acercó a él con mi voluminoso traje espacial. ¿Qué ha dicho? me pregunto.
—¿Me puedes conseguir una bicicleta?, me dice.
¡Ay Patrick! ¿Dónde conducirías tu bicicleta? Ahora estas rodeado de vallas naranjas y nunca aprenderás a montar en bici. No se trata solo de un dolor de estómago. ¿No te contaron tus amigos mayores sobre esta maldita enfermedad? ¿o bajaban el volumen cuando en BBC África explicaban algunos de sus horribles síntomas?
Salgo de la zona de aislamiento. No quiero empezar a llorar dentro de las gafas. Me odio a mí misma por haber conocido a este niño. ¿Por qué no me quedé en casa?
Me prometo a mí misma que conseguiré un trabajo normal.
La mañana siguiente, algo me empuja a volver. Quiero estar ahí por su padre. Parece agotado pero, en cuanto me ve a través de la valla, me saluda con una sonrisa enorme. Junto a él y desplomado en la silla, alguien me está mandando una sonrisa tímida y torcida. Patrick no tiene suficiente energía para levantarse, así que visto con el traje de protección y entro. A pesar de solo ver una parte minúscula de mi rostro, Patrick me reconoce:
—Veo a mi amiga. ¡Pero no veo mi bicicleta!
No puedo decirle que no pensaba que sobreviviría la noche. Intento encontrar las palabras adecuadas. ¿Puedo decir que se me olvidó? Patrick me mira con severidad.
—La señorita olvida, ¡pero el hombre no!
Patrick, ¿de dónde sacas estas cosas? ¿Es esto lo que oyes de tu entorno? Prométeme que algún día empezarás a pasar el tiempo con niños de tu edad.
Patrick y su padre fueron dados de alta el pasado domingo. Parecían agotados. No me podía creer que Patrick se había curado de Ébola antes de que el moratón junto a su ojo derecho hubiese desaparecido. Se había quedado tan delgado que tuvimos que ajustarle los pantalones con un trozo de cuerda.
Ser dado de alta en un centro para pacientes de Ébola resulta confuso. Tras semanas rodeado de personas que tienen miedo de acercarse, de repente todos quieren abrazarte y besarte. Puede desconcertar a cualquier persona, incluso a un pequeño sabio como Patrick.
En las raras ocasiones en las que un paciente se recupera le proporcionamos un certificado que acredita que ha superado la enfermedad, que el análisis demuestra que es negativo para el virus del Ébola.
Aquí está Patrick Poopel, de pie, en mi lado de la valla, sonriendo tímidamente con su certificado de alta, preparado para aprender a montar en bici.
Al contrario de lo que puedas pensar, Patrick, esto es algo que esta señorita nunca olvidará.
Ane Bjøru Fjeldsæter, psicóloga, 31 años, nació en Trondheim, Noruega. Ane ha estado un mes en Monrovia formando parte de la respuesta de Médicos Sin Fronteras al brote en Liberia

martes, 23 de setembro de 2014

Historias de ida e volta (IES Ribeira do Louro, 2011-12)



No curso 2011-2012, os compañeiros e compañeiras do IES Ribeira do Louro (Porriño) participaron nunha interesante actividade que tiña como fin crear unha historia entre todas e todos. Cada alumno escribía un pequeno fragmento que o seguinte continuaba. O punto de partida eran unhas liñas de Mañana será otro día, de Faïza Guène (1985), unha xove novelista francesa, cuxos pais son de orixe arxelino.
Como únicas pautas tiñan que tratar o tema da emigración e os conflitos ocasionados polas diferenzas culturais entre países. Aquí tedes o resultado.
Por certo, se non coñecíades a novela de Faïza Guène, anímovos a que vos deixedes levar polo mundo de Doria, protagonista da novela, para coñecer máis de preto unha problemática social que se vive actualmente en moitas cidades europeas.




sábado, 20 de setembro de 2014

A muller en Marrocos


Programa do Canal 2 da Televisión de Andalucía, emitido no 2005 sobre a situación da muller en Marrocos. Dividido en dúas reportaxes: un primeiro sobre a vida persoal e familiar das mulleres marroquinas, e o segundo centrado na figura da profesora Gema Martín Muños, onde amosa a necesidade de rachar cos estereotipos occidentais sobre a comunidade musulmá.


As dúas caras de Marrocos

xoves, 18 de setembro de 2014

Hijos del verso (promoción)

INICIAMOS UN NOVO CURSO, CONTINUAMOS EN ÁFRICA, PERO AGORA CENTRÁNDONOS NO SÁHARA E EN MARROCOS, NO TERRITORIO MÁIS PRÓXIMO A NÓS. AGARDAMOS QUE ESTE CAMIÑO SERVA PARA COÑECER MELLOR AS MULLERES E HOMES DESTAS TERRAS, PARA ASÍ COMPRENDELOS E REXEITAR TÓPICOS MISERABLES.

Vídeo de promoción documental etnográfico 'Hijos del verso', dirixido polos antropólogos da UAM Juan Robles e Juan Carlos Gimeno, xunto aos investigadores saharauís Bahia Awah e Mohamed Ali Laman. Un documento de poesía visual que percorre a cultura saharauí a través dos versos recitados en hasania e castelán, que evocan a tradición beduína e, tamén, a recente historia do pobo saharauí, exiliado nas areas do deserto.


domingo, 7 de setembro de 2014

En defensa de las niñas violadas


CADDY ADZUBA | PREMIO PRÍNCIPE DE ASTURIAS DE LA CONCORDIA
En la zona congoleña de Kivu del Sur las niñas son raptadas y violadas desde los dos años. La recién galardonada periodista de radio, que denuncia desde hace años la violencia sexual en la región, escribe su historia para EL PAÍS

Al este de la República Democrática del Congo, en el territorio de Kabare, a 25 kilómetros de la ciudad de Bukavu (de 245.000 habitantes), 40 niñas pequeñas entre 2 y 15 años fueron víctimas de violencia sexual entre enero y agosto de 2014. En el pueblo de Bughore, una población a varios kilómetros del aeropuerto de la provincia de Kivu del Sur, las niñas son raptadas y violadas antes de ser abandonadas por sus secuestradores. Es un nuevo modus operandi a incluir en el capítulo de la violencia sexual contra las mujeres en el país.
Según los testimonios de las familias de las víctimas, hombres sin identificar entran por la noche en las casas donde duermen las niñas, las sacan de sus camas y las llevan lejos de sus hogares para violarlas. Luego las devuelven a sus domicilios con graves lesiones en los genitales. Las familias solo se dan cuenta de lo ocurrido cuando la niña, después de ser devuelta, llora de dolor.
Estas familias viven en la precariedad y la pobreza. Habitan en chozas: hogares sin seguridad, expuestos a cualquier peligro. Las niñas reciben atención médica y son devueltas a su entorno. Según las familias de la zona, entonces la situación se repite.
La madre de una víctima relata: “Mi marido se fue a otro pueblo lejano para buscar trabajo porque éramos pobres. Vivo sola desde hace dos años con mis seis hijos. La más pequeña tiene 4 años. Una noche, mientras yo dormía en una habitación y mis hijos en la de al lado, oí de repente un ruido y en seguida el llanto de mi hija de 4 años. Me desperté e imagínese lo que vi: Mi niña sangrando. No entendí enseguida lo que había ocurrido. Me acerqué a mi hija y la miré bien. Era horrible. La habían violado y hecho daño de verdad. Llamé a mis vecinos para que me ayudaran, y la llevamos al hospital”.
La madre prosigue: “Unos meses después volvimos a casa, pero hasta hoy no consigo pegar ojo porque no pasan dos noches sin que esos malhechores ronden mi casa. Una vez volvieron a intentar romper mi puerta, pero como ya no duermo, grité con todas mis fuerzas y huyeron. De verdad, vivo angustiada. No tengo una casa sólida para protegerme de estas incursiones. Mi vivienda es de barro, con agujeros por todas partes. Un maleante puede entrar sin dificultad. No sé qué hacer. No tengo recursos”. El suyo es uno entre los varios casos identificados en un solo pueblo, que está cerca de un destacamento del ejército congoleño, y a unos metros de un puesto de policía.
¿Qué papel desempeña la Policía Nacional? La violación es un crimen castigado por la lgislación congoleña con una pena de 10 a 20 años de prisión. Una ley especial de violencia sexual fue aprobada en 2006, tras la presión ejercida por diversas organizaciones de derechos humanos y contra la violencia de género, que habían observado el alcance del problema en el país. La policía es la garante de la protección de civiles, y tiene el deber de proteger a los niños y a las mujeres, a menudo víctimas de atroces violaciones.
Hasta ahora ninguna persona ha sido condenada por las violaciones a menores de 15 años en el territorio de Kabare. La policía asegura que detiene a los presuntos criminales, pero hasta la fecha nadie ha sido imputado. Algunos detenidos salen en libertad por falta de pruebas. Por ello, la sociedad civil pone en cuestión la eficacia de la policía y las estrategias del cuerpo en la lucha contra estos crímenes. Los violadores son libres. Continúa aterrorizando a las mujeres: las madres de las víctimas y las niñas que siguen sufriendo los ataques.
¿Quiénes son los violadores? Los criminales son personas sin identificar. Operan en la clandestinidad con total impunidad. Ni la Justicia ni la sociedad civil tienen una respuesta clara ante la duda de si son hombres armados o civiles podridos. Se barajan varias hipótesis para explicar el fenómeno. Algunas fuentes locales hablan de creencias místicas y mágicas: “Violar a una niña de 2 años es una fuente de riqueza, poder y gloria”. En una sociedad tocada por un pobreza y una precariedad graves, cualquier supuesta forma de enriquecimiento es aprovechable por quienes carecen de moral. El cuerpo de las mujeres sigue siendo un campo de batalla: por el enriquecimiento y por el poder.
¿Cómo terminar con el problema? Las organizaciones de defensa de los derechos humanos y de los niños contemplan varias soluciones posibles. Organizan campañas de sensibilización para combatir las supersticiones que promueven las violaciones de niñas pequeñas. También tratan de concienciar a las autoridades para que tomen en cuenta el problema a la hora de elaborar sus estrategias, y para que refuercen los medios de intervención de la policía. Las organizaciones locales de mujeres han pedido al Gobierno la creación de una comisión mixta especializada para llevar a cabo las investigaciones.
Las reparaciones a las víctimas. En la República Democrática del Congo se ha avanzado en la persecución judicial contra los distintos crímenes de violencia sexual en los últimos años. La legislación cuenta con un arsenal jurídico a nivel nacional e internacional para plantar cara a la impunidad de la violación. Sin embargo, la indemnización de las víctimas no llega. Tras el proceso judicial estas son abandonadas a su suerte, lo que les impide reinsertarse a nivel social y económico.
Debería existir un acompañamiento jurídico eficaz de las víctimas, utilizando recursos internacionales cuando se terminen los nacionales. Es necesario que la comunidad internacional ayude al Gobierno congoleño con la indemnización de las víctimas de violencia sexual, a través de la financiación de proyectos de desarrollo y de apoyo a las mujeres victimizadas por la violencia de género.
Traducción: Laura Rivas Martínez