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xoves, 4 de xuño de 2015

Las multinacionales han robado a África 9.700 millones de euros

La evasión de impuestos equivale a seis veces la cantidad para hacer frente al ébola, según Oxfam. Se basa en una facturación fraudulenta, por la que las corporaciones establecen precios artificiales de productos que venden entre sus filiares.
EUROPA PRESS
MADRID.- Las compañías multinacionales han eludido el pago de 11.000 millones de dólares (9.700 millones de euros) a África en concepto de impuestos fiscales, lo que equivale a seis veces la cantidad necesaria para hacer frente al ébola en Sierra Leona, Liberia y Guinea, ha denunciado en su último informe Oxfam.
En 2010, el último año del que se tienen datos, las compañías multinacionales evitaron pagar 40.000 millones de dólares (35.000 millones de euros) en concepto de impuestos bajo una la llamada 'facturación fraudulenta', una práctica a través de la cual una compañía establece artificialmente los precios de los bienes o servicios que se venden entre sus filiales para evitar los impuestos.
Con las tasas de impuestos corporativos con una media del 28% en África, esto equivale a 11.000 millones de dólares (9.700 millones de euros) en ingresos fiscales perdidos.
"África está perdiendo miles de millones porque las multinacionales están engañando a sus gobiernos al no pagar los impuestos que les corresponden. Si estos ingresos fiscales se invirtiesen en educación y sanidad, las sociedades y economías africanas florecerían más en todo el continente", ha denunciado la directora ejecutiva de Oxfam, Winnie Byanyima.
"Los líderes africanos no deben quedarse sentados mientras las empresas internacionales tienen vía libre para eludir sus obligaciones en África. Los políticos y empresarios deben poner todos sus esfuerzos en una reforma de las leyes fiscales globales", ha señalado Byanyima. "Las naciones de África deben introducir unas medidas más progresivas y democráticas para el sistema de impuestos, lo que incluye detener la exención de pago de las empresas extranjeras", ha agregado.
Foro Económico Mundial de Sudáfrica
Los hallazgos de la organización se producen mientras los políticos africanos se preparar para asistir al 25º Foro Económico Mundial en Sudáfrica. El principal tema a debatir en el encuentro será cómo impulsar la economía africana con un desarrollo sostenible. En este sentido, las reformas fiscales globales -para que África pueda reclamar el dinero que le deben- es crucial si el continente quiere continuar con su mejora económica.
En este contexto, la ONG ha hecho un llamamiento a todos los gobiernos para que envíen a sus jefes de Estado así como a sus ministros de Finanzas a la Conferencia de Financiación para el Desarrollo que se celebrará en Etiopía en julio.

En este encuentro se estudiará cómo se destinará la ayuda para el desarrollo durante las dos próximas décadas, lo que supone una oportunidad para que los gobiernos desarrollen un sistema fiscal global más justo y democrático, según se desprende del informe.

domingo, 24 de maio de 2015

ESPAÑA- MARROCOS: gráficas, tábos de datos e cuestionario

O alumnado de 3º de PDC do IES Antón Losada, na clase de Ámbito Científico (en colaboración co Departamento de CC SS) traballou cos datos socioeconómicos de España e Marrocos, elaborando unha presentación coas gráficas onde se plasman as profundas diferenzas entres ambos países.
Noutro documento presentamos nunha táboa eses mesmos datos, ampliados, e un cuestionario para analizar e reflexionar sobre estas cifras, centrándonos sobre todo na súa repercusión no benestar das persoas.


martes, 17 de marzo de 2015

Las ventajas de mirar al Sur

El Real Instituto Elcano presenta su primer informe africano, que propugna un viraje de la política y la sociedad española hacia este continente
"Es muy difícil que nuestros líderes entiendan que hay que preocuparse aquí y ahora de África: es complicado abrir una nueva frontera, tirar la mirada de la sociedad hacia el Sur", casi se lamenta Félix Arteaga removiéndose dentro de su traje oscuro, sin corbata y con las gafas reflejando la cálida luz del auditorio de Casa África, en Las Palmas de Gran Canaria. Arteaga comparece ante un auditorio abarrotado como responsable de coordinar España mirando al Sur: del Mediterráneo al Sahel, un estudio "coral" sobre las relaciones de nuestro país con el continente africano. Publicado en diciembre del año pasado por el Real Instituto Elcano, se ha convertido en el primer informe de la institución, en casi 14 años de historia, que se centra en nuestra frontera sur. Arteaga es investigador principal del Real Instituto Elcano en seguridad y defensa, aspectos ambos fundamentales en este informe que realiza un análisis de riesgos y oportunidades de las relaciones de nuestro país con el continente africano que toma a España, lo más inmediato a nuestro país y nuestros intereses como medida.
más información
#MirandoAlSur es el hashtag que difunde en redes sociales los resultados de este texto, originalmente concebido como un encargo del ministro de Defensa actual, Pedro Morenés, para explorar los retos a los que España se enfrenta en su frontera meridional. El equipo que lo redacto acabó plasmando en casi 200 páginas un universo de lagunas, riesgos, recomendaciones y, sobre todo, posibles oportunidades para una España con visión de futuro y buen liderazgo político, independiente de siglas o ideologías. Un informe "transversal, prospectivo y prescriptivo" en palabras del director del Real Instituto Elcano, Charles Powell, con el que se formulan líneas de trabajo a largo plazo desde la prudencia de un think tank y un país prácticamente recién llegados a África. En sus páginas, la inmigración irregular o el yihadismo aparecen tangencialmente, no como amenazas directas a España y sus intereses. Hay cosas que deberían preocuparnos más. O así lo entienden los autores de este informe.
Carencias
Arteaga indicaba, con un punto pesimista en la voz contra el que se rebelaba cada pocas frases, que en España sabemos muy poco del continente africano. Aunque reconoció un giro en nuestra actitud hacia África, fue también lapidario: no hay casi expertos, no hay un conocimiento sistematizado de la situación sobre el terreno, no hay casi instituciones que se ocupen de África en España. Un botón de muestra de la situación es que el propio Real Instituto Elcano busca un investigador solvente en temas africanos que incorporar a su plantilla. "Tenemos que convencer a los departamentos de nuestras universidades de que estudiar África es importante", enfatizó este experto.
El investigador prosiguió, implacable, con su listado de carencias: hay países africanos en los que España no está presente y en los que banca, infraestructuras o turismo nos ofrecen oportunidades. No tenemos una estrategia de actuación coordinada, a largo plazo, para dirigirnos al continente. Ni fondos para sostenerla. Sin amargura pero palmario, señaló que Francia presentó el año pasado su propia estrategia para África poniendo sobre la mesa 8.000 millones de euros. En nuestro caso, Arteaga bosquejó una relación casi inexistente con un territorio en el que se sitúan Ceuta y Melilla y del que nos separan apenas 14 kilómetros desde la península y unos 90 desde Canarias.
Tras el balde de agua fría, adujo que todavía estamos a tiempo de tomar el tren africano, que nos queda margen de maniobra, que las cosas están cambiando.
Junto a Félix Arteaga se sentó su jefe, bañado por esa misma luz amable: Charles Powell, director del Real Instituto Elcano desde el año 2012. Actuaba como maestro de ceremonias de la presentación y moderador en el turno de preguntas. "España debe pivotar al Sur, España debe tomar en serio al Sur", precisó serenamente durante su intervención. "Y no sólo por los estados fallidos o débiles, el terrorismo, el narcotráfico o la inmigración irregular. España debe mirar al Sur para aprovechar el potencial político, económico y social del continente africano, una de las regiones más dinámicas del planeta".
Powell recordó que nuestro país participó por primera vez en una operación de paz en suelo africano en el año 1989 y que, hoy en día, mantiene la mayor parte de sus efectivos, misiones y contactos militares en ese mismo suelo. Otros datos que reflejan la importancia de nuestra frontera Sur para nosotros es que, el año pasado, las exportaciones españolas al continente vecino superaron a las que se realizaron a Latinoamérica y que el 40 % del petróleo y el 60 % del gas que llegan a nuestro territorio procede de países africanos. Por mencionar algunas cifras.
Charles Powell inauguró la presentación de este informe dibujando una mirada estrábica de los españoles a su entorno, que fluctúa entre el complejo de inferioridad frente a los modelos del norte de Europa y el complejo de superioridad frente a los modelos latinoamericanos. Aunque precisó que esta mirada estrábica es cosa del pasado y que se han superado complejos y prejuicios, también aclaró que los ojos españoles no se viran todavía hacia el Sur. El primer paso, según los especialistas del Elcano, para fijar bien nuestra mirada en donde debemos fijarla es conocer bien el terreno, informarse, investigar. La coordinación entre ministerios, agencias, sectores público y privado y socios sobre el terreno y un liderazgo inequívoco siguen al trabajo de "inteligencia".
Seguridad y economía
El informe del Real Instituto Elcano ha sido posible gracias a la colaboración de ministerios, agencias y actores sobre el terreno. Especialmente gracias a la información procedente del ámbito de la defensa y la seguridad y a las aportaciones del Instituto de Comercio Exterior (ICEX) y sus agentes sobre el terreno, testigos de un giro espectacular en las economías africanas y de una “mejora del comercio exponencial”. Por eso mismo, economía, seguridad y defensa son los tres pilares en los que se sustenta este informe y que coinciden, además, con los intereses españoles en su frontera meridional.
Los investigadores que firman Mirando al Sur señalan que las principales amenazas con las que nos encaramos son el posible debilitamiento de países vecinos como Argelia o Marruecos, la sostenibilidad económica, demográfica e identitaria de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla y la posibilidad de perder el tren de las oportunidades económicas africanas. De fondo, la proliferación de actores no estatales violentos en un entorno de estados debilitados sin casi arquitectura institucional para hacer frente a todo tipo de amenazas, la extraordinaria presión demográfica y una mejora de la macroeconomía que corre pareja a un incremento dramático de la pobreza, las migraciones y el malestar social. "Si a África le va mal, esto va a hacer que a nosotros nos vaya mucho peor que a ellos", aseguró Félix Arteaga.
El investigador fue tajante a la hora de indicar que es necesario que España cree su propia red de trabajo en el continente africano, se centre en sus propios intereses, invierta recursos propios y dinero y construya una capacidad suficiente para, sobre la base de una buena información y de una mejor comprensión de los escenarios africanos actuales, poder sacar adelante una operación Serval, en solitario o con aliados, sobre el terreno.
Arteaga no se refería a una intervención militar al uso. Este especialista opina que la era de las intervenciones occidentales convencionales en África ha muerto y ve improbable el despliegue de más tropas europeas o norteamericanas sobre el terreno. Las guerras modernas se basarían —según su visión— en la inteligencia compartida, la cooperación en cuestiones de seguridad, el asesoramiento y la construcción y el refuerzo de capacidades sobre el terreno. Al menos, en el caso de los problemas estructurales que aquejan a los países africanos.
Arteaga se quejó, además, de que nuestro pensamiento estratégico no está dirigido a nuestros intereses, sino a la globalidad y de que trabajamos en ocasiones para otros socios y aliados, olvidando nuestras propias necesidades. “Estamos solos [en África], sin Unión Europea, sin la OTAN. Tenemos aliados naturales con intereses en la zona, pero todo lo que hacemos en África es para apoyar a Francia y Francia trabaja en el continente sin consultas previas, de manera unilateral, muy a la suya. Estados Unidos y Gran Bretaña tienen una menor presencia, más puntual, sobre el terreno”, enumeró.
Los vecinos más próximos
Otro investigador del Real Instituto Elcano, Haizam Amirah Fernández, fijó la lupa sobre el Magreb y la encrucijada en la que se sitúa hoy el norte de África, dividido entre la libertad y el desarrollo o la frustración y el caos. Este experto contrapuso un Egipto que se deteriora a pasos agigantados, presa del autoritarismo y el descontento popular, a Túnez, aprendiendo de casos como el de la vecina Libia y optando por la democracia, la paz y la negociación.
"Tras décadas de autoritarismo y estabilidad aparente, vivimos un momento de transformaciones políticas y sociales que se aceleran, de estados que desaparecen, como Libia", apuntó Haizam Amirah. "También se dan escenarios dispares por países, desde las decapitaciones y las situaciones de guerra civil abierta a evoluciones lentas que parecen garantizar una cierta estabilidad. Perviven, además, las causas del malestar que llevaron al Despertar Árabe. Penurias socioeconómicas, falta de oportunidades, frustración de la población y especialmente de los jóvenes. La población crece y hay que buscar que hagan algo. Según varios estudios, habría que crear 80 millones de puestos de trabajo en la región MENA (Middle East & North Africa) de aquí a 2020. Existen también dificultades para traducir en políticas e instituciones concretas esos cambios y un aumento de las tensiones políticas y sociales a partir de la instrumentalización sectaria de determinados grupos y de injerencias externas, círculos viciosos que se retroalimentan y que crean víctimas, principalmente, entre la población civil de esos países. También hay que subrayar el papel cambiante y altamente confuso de Estados Unidos en la región, donde ha ejercido de gendarme que tradicionalmente ha puesto orden e intervenido".
En un contexto explosivo y variable, Haizam Amirah señaló que las prioridades de España en el vecindario son la estabilidad política y social, aprovechar las oportunidades económicas que abre el desarrollo de la región, garantizar los suministros energéticos y aprovechar las ventajas comparativas que nos conceden el conocimiento y la proximidad cuando tratamos con otros aliados.

Haizam Amirah concluyó su intervención preguntando a la audiencia qué vecindario quiere y necesita España dentro de quince o veinte años. De nuevo y como Félix Arteaga, hizo hincapié en la necesidad de que a nuestros vecinos y aliados del Sur les vaya bien para que a España le vaya mejor todavía. El mensaje final sigue siendo que aún estamos a tiempo de tomar el tren africano…

domingo, 15 de marzo de 2015

El dinero de Kenia cabe en un móvil

El sistema M-Pesa ha revolucionado el comercio en el país africano

Es el momento de hacer negocios en la lustrosa barra de bar de un hotel de mochileros en Kilifi, localidad costera de Kenia famosa por sus playas y su ambiente distendido. Suena música electrónica sudafricana de fondo y los clientes se reparten entre la piscina y los mullidos sofás de estampados étnicos. Pero en la barra se tratan asuntos serios: la señora Emma Anne ha llegado para cobrar la compra que el establecimiento realizó en su puesto de verduras unos días antes. Sobre la bruñida madera, sin embargo, no se ve moneda o billete alguno: en el juego solamente entran un par de teléfonos móviles.
A Emma Anne le pagarán por medio de M-Pesa (M de móvil y pesa, dinero en suajili), un sistema que permite a los usuarios transferir fondos utilizando sus terminales y que mueve al día 20 millones de euros en transacciones según Safaricom, que con un 80% de cuota de mercado es la mayor operadora móvil del país.
El gigante Vodafone desarrolló la plataforma M-Pesa para Safaricom en 2007 con un propósito muy concreto: crear un sistema para que las mujeres kenianas del ámbito rural, habituales receptoras de microcréditos, pudieran cobrar y devolver los préstamos de manera más rápida y segura.
El último informe anual de la compañía señala que, a diciembre de 2014, ya hay 19 millones de kenianos —alrededor de un 40% de la población— que utiliza M-Pesa para enviar y recibir dinero, pero también para pagar facturas, multas, seguros médicos, colegios, para recibir nóminas, pagar la gasolina, la compra y un sinfín de servicios más. Según la asociación GSMA, en marzo de 2014 se llevaron a cabo en el país africano 73,9 millones de transacciones móviles (la mayoría a través de M-Pesa) por valor de 192.600 millones de chelines (1.605 millones de euros).
Recientemente se ha empezado a utilizar esta cartera virtual para ahorrar y, aunque almacenar dinero no genera intereses, un 75% de los usuarios afirma utilizarlo con este fin, según Safaricom.
¿Cuál ha sido la clave del éxito de este sistema? "Yo prefiero que me paguen a través del móvil porque así evito que me roben en el mercado", explica la señora Emma Anne. "Yo envío dinero a mi hermano universitario todos los meses sin necesidad de ir al banco a esperar colas o de llevárselo en persona", añade Stephen Mrabu, gerente del hostal de Kilifi. Razones que comparten la mayoría de los usuarios; además las comisiones son menores que en las transferencias tradicionales.
Desde sofisticados establecimientos en Nairobi hasta humildes casetas de madera y cemento pintadas de verde y blanco, las 81.000 oficinas que Safaricom ha abierto están en los rincones más insospechados de Kenia. En la isla de Lamu, de apenas 20.000 habitantes y situada en la provincia más pobre de todo el país, es habitual leer el letrero de M-Pesa en muchos de sus callejones. La de Mohamed, en el paseo marítimo, ofrece además impresión de documentos y recargas de saldo. Mohamed explica cómo se abre una cuenta, algo que puede hacer cualquiera, sea keniano o no. "Solo necesito un carnet de identidad o pasaporte y un domicilio", asevera. El trámite no tiene coste alguno; Mohamed toma los datos y crea la cartera virtual a nombre del interesado. Después, este puede depositar en su cuenta la cantidad de dinero que desee y, una vez que el agente M-Pesa lo haya convertido en dinero virtual, ya puede transferir a otros clientes o pagar por bienes y servicios.
Otra de las ventajas del M-Pesa es que permite realizar pagos muy pequeños, desde 10 céntimos de euro al día hasta 1.500. En un país donde muchos trabajadores que viven en las ciudades mandan remesas a casa de sus familias en el campo, y donde es muy posible que estos no cuenten con oficinas bancarias o no puedan abrirse una cuenta, M-Pesa se ha convertido en una herramienta indispensable. "Hay quien no puede acceder a una tarjeta de débito, pero ¿quién no tiene un teléfono móvil hoy en día?", observa Mrabu, en cuyo hotel no se admite el pago con visas ni mastercards pero sí con el móvil. Tiene razón: según un estudio de la compañía Ericsson, a finales de 2014 ya había más de 635 millones de usuarios de telefonía móvil en África subsahariana, una región con 936 millones de habitantes donde las infraestructuras no siempre son óptimas y a veces dificultan la comunicación. El Banco Mundial calcula que tan solo un 22% de mujeres y un 27% de hombres tienen acceso a una cuenta bancaria.
Los servicios que da la compañía no paran de crecer. En 2014 se ha desarrollado una nueva línea llamada Lipa Na M-Pesa (Pague con M-Pesa), que no es sino la versión para empresas de este sistema. El autónomo o empresario que se adhiera recibe un número de identificación que habrá de tener bien visible en su establecimiento. Los clientes que paguen servicios por este sistema, se ahorran las comisiones. Para incentivar su uso, Safaricom regala minutos de voz a los motoristas que pagan mediante el móvil por cada compra de gasolina superior a cinco euros. No sólo los pequeños emprendedores como Emma Anne lo utilizan; la filial local del gigante del alcohol Diageo, que distribuye cerveza a bares kenianos, insta a sus empleados a utilizar M-Pesa para que no tengan que llevar encima todo el dinero durante sus rutas.
El éxito de este sistema ha llamado la atención en otros países. En Tanzania, donde se implantó en 2008, unos 3,6 de sus 11,6 millones de usuarios de Vodafone ya lo utilizan. Además, M-PESA está presente en otros países africanos como Sudáfrica, República Democrática del Congo, Zimbabue, Madagascar, Ruanda o Camerún, y ha traspasado las fronteras del continente para llegar a lugares como Fiji, Qatar, Afganistán, India y, más recientemente, Rumanía, donde se implantó en 2014.
Lo que empezó siendo un sistema informal de intercambiar dinero se ha convertido en un fenómeno revolucionario en el continente africano y fuera de él. Incluso la Fundación Bill y Melinda Gates para el desarrollo hizo mención en su carta anual de 2015 a este nuevo banco de los pobres y advirtió que, para 2030, unos 2.000 millones de personas que hoy día no disponen de una cuenta bancaria podrán utilizar sus terminales para comprar cualquier tipo de producto y tener mayor control sobre sus activos. "La clave de todo esto serán los teléfonos móviles", aseguran. En Kenia, esa premonición ya es una realidad.


xoves, 29 de xaneiro de 2015

O petróleo e a ONU no conflito do Sahara, dúas noticias

El petróleo abre un nuevo frente entre Marruecos y el Polisario
Dos multinacionales perforan por primera vez un pozo exploratorio en aguas del Sáhara

Después de la renuncia de Repsol a seguir con las prospecciones en aguas canarias, la polémica viaja hacia el sur, aunque con mucho menos ruido que en el caso de las islas. Dos multinacionales —la estadounidense Kosmos Energy y la escocesa Cairn Energy— están acometiendo un pozo exploratorio en el Atlántico, a unos 100 kilómetros de las costas del Sáhara Occidental.
Este sondeo —autorizado por Marruecos y el primero en la historia que se realiza en la zona— ha provocado las protestas del Frente Polisario. Su secretario general, Mohamed Abdelaziz, envió el lunes un escrito a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en el que advierte de que estas actividades son "una seria provocación y una amenaza real contra la paz y la estabilidad para el Sáhara Occidental y la región del Magreb". La organización Ecologistas en Acción, por su parte, ha alertado de que los trabajos pueden tener "consecuencias negativas para el frágil ecosistema marino de la zona" e "impacto sobre los recursos pesqueros y la fauna amenazada".
A mediados de diciembre, un mes después de que Repsol comenzara el trabajo de sondeo en aguas canarias, el buque perforador Atwood Achiever empezó a trabajar en aguas saharauis, en la zona de Cabo Bojador, a unos 200 kilómetros de las Islas Canarias. Kosmos y Cairn esperan tener a finales de marzo los resultados de esta campaña exploratoria.
Esta zona es muy sensible. El Sáhara Occidental es uno de los 17 territorios no autónomos bajo supervisión del Comité de Descolonización de la ONU. Sin embargo, cuando España abandonó su antigua colonia hace 40 años, una parte importante quedó en manos de Marruecos, que la administra actualmente. De hecho, el Gobierno marroquí es el que ha concedido las autorizaciones y participa en el accionariado del proyecto, como ocurre en el resto de permisos de exploración de hidrocarburos concedidos por este país.
Consciente de que se trata de un punto caliente, Kosmos —que posee el 55% del proyecto y, por lo tanto, lleva la voz cantante como operador— se reunió la semana pasada con representantes de los ministerios de Asuntos Exteriores e Industria de España. Fuentes del departamento de José Manuel Soria sostienen que, en su caso, el encuentro tuvo un carácter técnico. Según la información trasladada a este ministerio, los trabajos se centrarán al sur, en el bloque llamado Cabo Bojador. "También parece que tienen previsto perforar al norte, pero la investigación está menos avanzada", añaden estas fuentes ministeriales. Incluyendo Cabo Bojador, Kosmos Energy tiene cuatro permisos otorgados por Marruecos. "Si los resultados son positivos en el sondeo, iniciarán una nueva ronda de contactos", añade el departamento de Industria. Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores ha rechazado dar explicaciones de la reunión con Kosmos.
El único pronunciamiento público del Gobierno sobre este asunto data de mediados de diciembre. "Las prospecciones que se están llevando a cabo están dentro del respeto más absoluto al derecho internacional", sostuvo el ministro de Justicia, Rafael Catalá, cuando fue interrogado por los periodistas en Canarias.
Pero el Frente Polisario rechaza esta interpretación. Bucharaya Beyun, delegado en España de esta organización, afirma que es "una violación del derecho internacional". "Le corresponde a la ONU tomar medidas", añade Beyun, para quien Marruecos busca "atraer" inversión extranjera para conseguir un reconocimiento de facto de su soberanía.
Contra esta campaña exploratoria también se ha manifestado el Observatorio de los Recursos Naturales del Sáhara Occidental. El representante en España de esta organización, Alejandro Garcés, recuerda que en 2002 un pronunciamiento del ex secretario general de asuntos jurídicos de la ONU Hans Corell estableció que la explotación de los recursos en la zona debía repercutir favorablemente en esta área y contar con el consentimiento de la población local. El primer supuesto, según Garcés, podría haberse cumplido, ya que Kosmos ha anunciado que construirá algunas escuelas. Respecto al segundo, el del consentimiento, afirma que no se ha cumplido.
La compañía no comparte esta visión. Reg Manhas, vicepresidente de asuntos exteriores de Kosmos, envió un escrito en noviembre a los representantes de ocho organizaciones que defienden los intereses saharauis ante las dudas mostradas por estos. En esa carta explica que han presentado su proyecto a "actores locales principalmente en Dajla, así como El Aaiún y Bojador". En septiembre, explica en el escrito, hubo encuentros de la empresa con "cargos electos, empresarios, líderes tribales y representantes de organizaciones civiles, de la industria turística y de comunidades de pescadores". Respecto a la repercusión para los saharauis, Manhas asegura que "las poblaciones locales se beneficiarán de forma eficiente, efectiva y transparente". Y pone como ejemplo la "industria de petróleo y gas" que se ha creado en Ghana gracias al yacimiento marino Jubilee Field.


Marruecos levanta el veto a la ONU e impone sus demandas sobre el Sáhara

El Gobierno acepta que vuelvan los enviados de Naciones Unidas tras airear las disculpas de Ban Ki-Moon al rey


Marruecos ha levantado el veto que había impuesto desde hace casi un año al trabajo de la ONU y sus enviados especiales en el Sáhara Occidental y acepta ahora que reanuden sus funciones tras lograr todas sus demandas sobre la situación en el territorio ocupado y después de airear en público las disculpas del secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, al rey Mohamed VI. Otro éxito más de la peculiar manera de funcionar y presionar hasta la extenuación y sin ninguna prisa de la diplomacia marroquí, que está siguiendo la misma táctica con la grave crisis política, policial y judicial abierta con Francia hacia también un año.
Los dos asuntos más relevantes de la política nacional e internacional marroquí confluyen estos días y desde hace semanas y meses con muchos puntos en común. El resultado con respecto al siempre espinoso tema del Sáhara es que nada cambiará, que es lo que persigue Marruecos desde que controla esa excolonia española desde 1975.
El Consejo de Seguridad de la ONU adoptó el 29 de abril de 2014 una resolución prorrogando el mandato de su misión especial (Minurso) en el Sáhara Occidental sin incluir ninguna mención a la reivindicación de algunos de sus altos dirigentes y de muchas asociaciones especializadas y ONG sobre el respeto a los derechos humanos. Un éxito para la diplomacia marroquí. Unos días antes, sin embargo, Ban Ki-Moon se había atrevido a señalar la necesidad de inspeccionar esa situación de manera “duradera, independiente e imparcial”, lo que provocó la reacción del rey y que una delegación marroquí fuera enviada a Nueva York para expresar el 18 de junio pasado “su profunda decepción, auténtico enfado y total incomprensión” ante lo que se calificaba como un informe “sesgado y tendencioso”.
Los encontronazos, entonces, se sucedieron. El rey dejó de asistir a la Asamblea General en septiembre y desde Marruecos los mensajes contra Ban Ki-Moon, la ONU y sus enviados se reprodujeron con enorme despliegue de medios. La prensa marroquí apenas dibuja matices en este sentido y suscribe las tesis oficiales. El enviado de la ONU, Christopher Ross, lleva desde abril esperando a que le dejen visitar de nuevo la región y desde entonces aguarda el plácet del Gobierno marroquí para que pueda viajar al Sáhara la nueva jefa de la Minurso, la canadiense Kim Bolduc, boicoteada además porque su nombramiento “no fue consultado”.
Desde octubre, además, el hacker anónimo que se hace llamar Chris Coleman empezó a publicar en una cuenta de Twitter una serie de documentos secretos de la diplomacia marroquí con el objetivo de debilitar su posición y retratar la dura campaña emprendida, por ejemplo, contra Ross, un diplomático norteamericano de 71 años con gran experiencia en distintas embajadas del mundo árabe, al que se llegó a tildar de alcohólico y muy partidario de Argelia, el gran enemigo de Marruecos sobre la posición del Sáhara.
En una bastante franca entrevista que concedió hace dos semanas al prestigioso semanario Jeune Afrique, el ministro de Exteriores marroquí, Salaheddine Mezouar, no eludía ninguno de estos conflictos. Acusaba a la ONU de “no ser neutrales”, “cometer demasiados patinazos” y les advertía de que sus enviados no podrían retornar al país “hasta que se clarifiquen los parámetros” de esa relación. Mezouar, que ha sido el encargado de encabezar esta cruzada contra la ONU y contra Francia, entiende en los dos casos que los dirigentes de esas instituciones están demasiado próximos a Argelia y equiparan “un Estado soberano a un movimiento secesionista”.

Este pasado 22 de enero Ban Ki-Moon llamó finalmente al rey y le dio “firmes garantías” de que sus “comentarios y observaciones” habían sido tenidos “debidamente en cuenta” y comprometió “la neutralidad, objetividad e imparcialidad” total de sus enviados. La conversación fue facilitada luego por la casa real y el ministro de Exteriores ha ratificado esta semana que ambos serán ahora “bienvenidos”.