luns, 7 de xullo de 2014

Las 26 letras de la música

Durante siglos el mundo de la música se olvidó de África pero el desarrollo de las comunicaciones hizo posible romper el velo de silencio
Ofrecemos un abecedario de nombres, conceptos y anécdotas para quienes deseen huir de los lugares comunes e investigar por cuenta propia la gran riqueza musical del continente africano

07/2014 -eldiario.es

1974: El Yankee Stadium neoyorquino lleno hasta los topes. La mayoría de los espectadores son hispanos. Willie Colón, Johnny Pacheco, Celia Cruz, Héctor Lavoe, Ismael Quintana, Pete "El Conde", etc. actúan como Fania All Stars. Las cámaras y los micros echan humo. El puertorriqueño Ismael Miranda lanza su saludo: "¡Venezuela, Panamá, Puerto Rico, Nueva York!"... Una llamada de hermandad que se convertirá en ritual. Para completar el recuento, termina diciendo. "¡África! ¡Por poco se me olvidaba!"

La música es una de las mayores aportaciones africanas al mundo. La cuna de la humanidad ha motivado a pintores y diseñadores y ha inspirado películas, tebeos, dibujos animados y estilos decorativos. Durante siglos el mundo de la música se olvidó de África pero el desarrollo de las comunicaciones, los viajes, la radio de onda larga, etc. hicieron posible romper el velo de silencio.
Los estudiosos hablan de la diversidad de etnias y culturas africanas. En cada pueblo y región existían músicas que jugaban papeles importantes en las comunidades: preservar la memoria, proveer las telecomunicaciones, marcar el ritmo del trabajo y los rituales, etc. Los rasgos generales de todas ellas eran los complejos patrones rítmicos y las melodías basadas en la estructura de respuesta coral a la voz solista. Desde antiguo debió haber intercambio de influencias con viajeros, mercaderes, misioneros, etc. Los portugueses introdujeron las guitarras. La trata de esclavos las llevará al otro lado del Atlántico.
En 1885, las grandes potencias europeas se reúnen en Berlín para repartirse África como un melón. Sin respeto hacia las tribus y antiguos reinos e imperios, trazan sus fronteras con escuadra y cartabón: esto para ti, esto para mí... Es la era de la colonización. Indefendible de todo punto... Pero a los músicos africanos se les abre la puerta a las músicas de los colonizadores y se apropian frescamente de todo lo que les gusta: cánticos religiosos, bandas militares, bailes de salón, etc. Surge un rico entramado de nuevas y maravillosas músicas.
Alrededor de las músicas de origen africano (jazz, blues, salsa...) se han montado negocios millonarios y básicamente durante todo el siglo XX -y lo que llevamos del XXI- medio planeta ha bailado -y también llorado- con los ritmos afrocaribeños y afroamericanos. El exotismo -desde el punto de vista eurocéntrico- está intermitentemente de moda. Cuando llegan los 80, los medios musicales descubren que existe un correspondiente africano al millonario pop juvenil anglosajón. Hábiles businessmen, como Peter Gabriel y David Byrne, con excusas culturales y humanistas, se dedican a promover y explotar la música africana. Los discos africanos serán convenientemente occidentalizados y adobados a la moda del momento para fácil consumo -tecladazos, programaciones MIDI y otras moderneces efímeras de dudoso gusto-. Es lo que se llama world music: la forma posmoderna y políticamente correcta de colonización y explotación. Menos trágica que el comercio del coltan pero seguramente igual de abusiva.

El alfabeto negro

El siguiente abecedario de nombres, conceptos y anécdotas pretende simplemente servir de referencia para quienes deseen huir de los lugares comunes e investigar por cuenta propia la gran riqueza musical del continente africano:
Amazigh: Pueblos del Magreb anteriores a la conquista árabe. Sobreviven con distintos grados de arabización e islamización. Su música más conocida es la canción cabil, con figuras como Idir y Matoub Lounes, luchador nacionalista muerto en la Guerra Civil Argelina. Música mediterránea con letras poéticas y literarias. Como el rai y los grupos de rock argelino (Amarna/Raina Rai, Polyphen o Tarcinas), conoció su auge durante la llamada Edad de Oro de la música argelina (82/89): Ait Menguellet, Boudjema Agraw, Djamel Allam, etc.
Burundi: Una grabación de campo de los Tambores Guerreros de Burundi, editada por el sello francés Ocora en 1968, tuvo amplia difusión y fue repetidamente reciclada en discos ajenos antes incluso de la moda de los samplers: Burundi Black, Joni Mitchell, Rusty Egan, Echo & The Bunnymen, Beastie Boys.... Es un ejemplo sangrante de explotación: los percusionistas originales no cobraron un duro.
Coladeira: La música de Cabo Verde tiene que ver con las músicas de Haiti y las Antillas francesas. Puede ser lenta y cadenciosa con letras románticas y se llama morna. Si es sincopada y bailable con letras jocosas, se llama coladeira. La estrella es Cesaria Evora pero conviene seguir la pista del gran talento de Paulino Vieira.
Dogon: Pueblo malinés que ha mantenido sus tradiciones, modo de vida y rituales casi sin contaminar. Gusta mucho a los esotéricos y su país se ha convertido en un destino turístico cínico y desaprensivo. El melómano consciente (y valiente) se siente obligado a escuchar su música de percusiones primitivas.
ELanga Nkake: Zaire/congoleño. Actuó En 1987 en Los Veranos de la Villa. Taparrabos, tocado de plumas, abalorios, un instrumentito de cuerda primitivo, sonrisa socarrona y una cantinela inacabable. Un traicionero viento helado se levantó entre las piedras del Cuartel del Conde Duque. Los espectadores nos pusimos nuestras chaquetas. Elanga siguió allí, peleándo contra el viento con taparrabos, plumas y abalorios: el Buen Salvaje animando la juerga de los madrileños por cortesía de las instituciones.
Fela Kuti: El más grande. Como toda su vida y todos sus gestos, su música es una repulsa salvaje y arrogante contra la injusticia y los abusos del poder. Se llama afrobeat y deriva del funk de James Brown, el jazz y el hi-life. Fallecido su creador, se ha convertido en estilo independiente. Fela dejó una extensísima discografía muy valiosa y sin morralla.
Griots: Los rapsodas de la cultura mandinga del África Occidental mantienen viva oralmente la memoria histórica de sus pueblos. Casi todas las estrellas de la world music francófona -Mory Kanté, Toumani Diabate, Salif Keita, etc.- proceden de esta tradición.
Hi-life. La música popular moderna de África Occidental. Mantiene patrones rítmicos tradicionales -quizás por influencia de la música caribeña en uno de esos complicados entramados musicales de ida y vuelta-. Son característicos sus arpegios de guitarras saltarinas comunes a muchas músicas africanas. El rey del hi-life fue el saxofonista y trompetista E.T. Mensah.
Ismael Lo: En 1990, el tema "Tajabone" hizo famoso a este senegalés de voz bellísima. Como ocurrió anteriormente con Miriam Makeba, Manu Dibango, Osibisa o Fela Kuti, la musicalidad y el buen gusto de los africanos conquistaban Europa y Norteamérica. Teoría conspiranoica: el contraataque indie y techno de los 90 surgió para devolver la hegemonía musical a occidente.
Juju: Música nigeriana caracterizada por el talking drum y las vocecitas agudas e infantiles. Figuras: Ebenezer Obey y King Sunny Ade. Un estilo reivindicado por los new romantic s británicos de los 80. Al igual que el soukous: una música congoleña de ida y vuelta derivada de los ritmos cubanos que dominaban las pistas de baile en los 40 y 50. O el mbalax senegalés inspirado en la música negra norteamericana. Su gran figura es el extraordinario Youssou N'Dour, utilizado como punta de lanza por los prohombres de la world music para establecer su negocio.
Kitsch egipcio: Paul Bowles llamaba así a la música que mezclaba el clásico árabe con el europeo: Mohammed Abdel Wahab, Abdel Halim Hafez, Farid El Atrach u Om Kalsum. Es música de gran complejidad e intensidad y, diga lo que quiera Mr. Bowles, bellísima.
Linda, Solomon: Músico de etnia zulú que compuso en 1939 el tema "Mbube". Convenientemente aliñado, se convertiría en el "Wimoweh" de los Weavers y en el evergreen pop "The lion sleeps tonight". El pop gusta del exotismo para dar color y promover ventas: "Uska-dara", "Sukuyaki", "Mustapha", "The Inner light", "Abanibi", "La isla bonita" "Hakuna matata", etc.
Misa Luba: Una coral del antiguo Congo Belga dirigida por un misionero cantando la misa católica en latín... Tiene todo para resultar repelente, sin embargo es una bonita muestra de la música tradicional de la región. Por lo visto, se permitió a los cantantes libertad absoluta. Editado en 1958, circuló profusamente en Europa.
Nohkis. El primer disco de música africana grabado en España. El guineano Norberto de Noah era de origen nigeriano y grabó en 1985 un delicioso maxi-single: "Mujer española" y "África ¿dónde está tu gloria?" para el sello madrileño Lollipop. A su presentación acudió la créme de la créme musical y fue seleccionado entre lo mejor del año de RockdeLux.
Octavio: Su álbum "Fidjo badio" es uno de los mejores de mi colección. No sé nada de Octavio. Habla de Cabo Verde pero el caboverdiano Leonel dijo que era angoleño. La música del continente africano sigue siendo un misterio. ¿Quién es Octavio? ¿Cuántos talentos como él suyo se han perdido en los cajones de las tiendas y los reciclajes de las fábricas de vinilos?
Palm Wine: Música de fiesta inspirada por el aguardiente de palma. Alegre y bullanguera, es rítmica y melódica a la vez. Procede de Sierra Leona y Liberia y es fácil confundirla con el hi-life. Por suerte, en los vinilos solía poner el estilo.
Qenet: Nombre técnico del sistema modal de la música tradicional etíope. Más tarde recibiría la influencia armenia y hebrea y, recientemente, la de la música negra norteamericana. La serie "Éthiopiques" del sello parisino Buda Musique está dedicada a la llamada Edad de Oro de la música etíope (1969/1975) y ha tenido gran acogida.
Radio Télévision Libre des Mille Collines: Emisora involucrada en el genocidio Ruandés de 1994 emitiendo música y mensajes racistas y provocando el odio entre tribus. En tres meses fueron exterminadas más de 500.000 personas. Simon Bikindi, uno de sus cantantes favoritos, fue procesado y condenado por incitar al genocidio con sus discursos. Una terrible demostración de la influencia que puede tener la música.
Storm (Ororo Munroe): al igual que la reina africana de la Patrulla X, África cuenta con sus súper-heroínas musicales. Como la poetisa y folklorista Taos Amrouche, figura clave en las reivindicaciones cabiles y bereberes y primera mujer argelina que publicó una novela. O Miriam Makeba que conmovió al planeta con su bella voz y su porte regio pero también con su denuncia del apartheid. Recientemente, la hip hopera senegalesa Sister Fa recorre el mundo denunciando la ablación femenina.
Tabu Ley Rocherau: Gran figura de la rumba zaire/congoleña y personalidad de gran influencia política. Como su eterno rival, el gran guitarrista Franco, hizo bailar con sus ritmos de ida y vuelta a varias generaciones y su estilo musical se ha expandido por toda África.
Uganda: España no es Uganda. Tampoco en música. Con gran variedad de estilos tradicionales y modernos, los músicos son tremendamente populares y queridos en Uganda. Sus conciertos son grandes acontecimientos y sus vidas despiertan el mismo interés que aquí las de los futbolistas, celebrities y princesas. Existe una recopilación preciosa: The Kampala Sound, 1960s Ugandan Dance Music.
VIH: Verdadera epidemia en África donde se ha cobrado millones en vidas y en sufrimiento. Entre sus víctimas: Franco (89) y Fela Kuti (97).
WOMAD: World of music, arts and dance. Negociete multinacional de Peter Gabriel y sus colegas. Con excusa de la comunicación entre pueblos y culturas a través de la música, ha dado lugar a muchas manipulaciones y fusiones incongruentes. Paradójicamente, ha resultado decisivo para desacreditar las músicas no anglosajonas entre los hipsters musicales.
Xhosa: Pueblos del sur de África con un lenguaje de sonidos inexistentes en otros idiomas. Fueron xhosa Nelson Mandela y Miriam Makeba, uno de cuyos éxitos, "Click song", se basa en una canción tradicional. La cantante explicaba que lo que para los occidentales son ruiditos, clics y clacs, son palabras con significado para los xhosa: la música ayuda a comprender culturas diferentes.
Yoruba. Lenguaje de los pueblos del África Occidental con 20.000.000 de hablantes. A los fans musicales nos suena del afro rock anglosajón que surgió en los primeros 70 gracias a la fiebre de ritmos exóticos que desencadenó el éxito de Santana (Assagai, Osibisa, etc.).
Zulú: Legendario imperio del sur de África. Guerreros indomables, se enfrentaron a los colonizadores hasta que fueron definitivamente derrotados a mediados del XIX. Ladysmith Black Mambazo y casi toda la música sudafricana que nos llega es de origen zulú.

domingo, 29 de xuño de 2014

3052, Persiguiendo un sueño; de Mamadou Dia


A obra “3052, Persiguiendo un sueño” do senegalés Mamadou Dia cóntanos en primeira persoa o drama da actual inmigración africana e, a través da forma narrativa dunha carta escrita ao seu irmán, permítenos coñecer este tema tan presente na nosa vida cotiá  dun xeito moi directo e claro, sen artificios políticos nin periodísticos, e amosándonos a absoluta inxustiza das actuais políticas de inmigración europeas.
Mamadou Dia é un protagonista considerado afortunado desa longa e vergoñenta serie de episodios diarios aos que non queremos poñer fin; precisamente, el apunta neste libro e no seu traballo como colaborador na organización Cooperación para el desarrollo algunhas das ideas claves para rematar con este aterrador problema, non se trata de solidariedade, trátase de desenvolvemento e falla de oportunidades.




domingo, 22 de xuño de 2014

Lamento por el elefante Satao

El exterminio de un animal legendario en Kenia recuerda que el tráfico de marfil se
cobró 20.000 ejemplares en África en 2013
ONG y Gobiernos se unen para salvarlos
JOSÉ NARANJO Dakar 22 JUN 2014
El pasado 20 de mayo, la Policía senegalesa detenía a Eloi Sokoto Siakou y Modou Sarr en el mercado de Soumbedioune (Dakar). Entre ambos llevaban 380 pulseras de marfil, un total de seis kilos y medio, que tras su venta les podían haber reportado unos 7.600 euros. Ahora están en prisión.
Más o menos por esas fechas, pero en Kenia, en el otro extremo de África, un enorme elefante de 45 años que vivía en el parque nacional Tsavo y al que los guardias conocían con el nombre de Satao era abatido por cazadores furtivos que usaron flechas envenenadas para matarlo. Su cuerpo apareció el 30 de mayo salvajemente mutilado: le habían arrancado sus enormes colmillos. Estas son las dos caras de una misma moneda, el tráfico ilegal de marfil que amenaza seriamente la supervivencia de esta especie (20.000 ejemplares abatidos sólo en 2013), un problema que, sin embargo, los países africanos empiezan a tomarse en serio.
Satao, un macho adulto con unos colmillos de unos 45 kilos cada uno, era muy conocido por los turistas que visitaban el parque keniano. “Una gran vida perdida para que alguien, en algún lugar lejano, pueda lucir un adorno en la repisa de su chimenea”, según aseguran desde la ONG Tsavo Trust, que lo seguía desde hacía años. La imagen de su triste final ha dado la vuelta al mundo y ha vuelto a poner el foco sobre un problema mucho más grande que el gigante Satao: el tráfico ilegal de marfil, que mueve unos 10.000 millones de dólares cada año. Se calcula que hace un siglo había unos 10 millones de elefantes en África. En la actualidad, quedan tan solo unos 400.000 y en diez años esta cifra podría reducirse en un 20%. La demanda de marfil procede sobre todo del sudeste asiático, de países como China, Tailandia o Vietnam, que transforman este preciado material en objetos decorativos y adornos corporales y luego lo distribuyen en sus mercados internos o lo exportan al resto del mundo.
Los matan de muchas maneras. Echando cianuro en sus puntos de abastecimiento de agua, con flechas envenenadas o escopetas, e incluso disparándoles desde el aire, como ocurrió en 2012 en la República Democrática del Congo con 22 elefantes masacrados desde helicópteros. En ocasiones ocurre con la connivencia de los propios guardias que debían protegerlos y los protagonistas son cazadores furtivos que proceden de la población local y se ven tentados por grandes sumas de dinero. Además, en ciertos países se trata de un tráfico vinculado a la obtención de fondos para la financiación de grupos armados, como ocurre por ejemplo en Sudán, Etiopía y Uganda. Y normalmente el problema está asociado a la escasez de medios materiales (guardias, vehículos, tecnología) de los propios Gobiernos africanos para hacer frente a esta caza furtiva a gran escala.
Y, aun así, hay lugar para la esperanza. Según el convenio CITES (Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Flora y Fauna Silvestre), la cifra de elefantes abatidos por los furtivos ha descendido ligeramente desde 2011, pasando de 25.000 a 20.000 ejemplares, mientras que el número de decomisos ha aumentado, alcanzándose las 16.000 toneladas en 2013. Ese mismo año, los países africanos decidieron adoptar 14 medidas de urgencia para proteger a los elefantes e incrementar las penas a los cazadores y traficantes. La reunión tuvo lugar en Botsuana, país que meses después de la publicación de la foto del entonces rey Juan Carlos con un elefante abatido en un safari, decidió prohibir esta práctica. Gabón, Zimbabue o Kenia, por citar algunos, están ya imponiendo penas de decenas de miles de euros a quienes son pillados traficando con marfil.
El comandante Abba Sonko es el responsable de la aplicación del convenio CITES en Senegal. “Es una enorme responsabilidad. En este país queda una población muy reducida de elefantes, apenas tres grupos familiares en el parque Niokolo-Kobá, cerca de la frontera con Guinea, pero sabemos que por nuestro puerto entra marfil procedente de otros países. Estamos siendo lo más severos que podemos para proteger a los ejemplares que aún viven en nuestro país, que son importantes para nuestra oferta turística, pero también para mantener el equilibrio ecológico”, asegura. La detención de dos traficantes el pasado mes de mayo es la primera gran acción llevada a cabo por las autoridades de Senegal en colaboración con la ONG francesa proyecto GALF, un ejemplo más de que las cosas empiezan a cambiar.

domingo, 8 de xuño de 2014

Os recursos naturais de África

Catro carteis elaborados na materia de Tecnoloxía de 2º da ESO sobre os recursos naturais de África cun enfoque crítico. Excelente traballo.

mércores, 4 de xuño de 2014

El héroe del genocidio ruandés: "En Ruanda me quieren vivo o muerto"


Entrevista a Paul Rusesabagina en cuya historia se inspiró la película 'Hotel Ruanda' que, sin embargo, es una de las persona más odiadas del régimen de Kagame
Durante el genocidio Rusesabagina refugió en el hotel Des Milles Collines a 1.268 personas tutsis que lograron salir vivas de la masacre
Él era hutu, aunque estaba casado con una mujer tutsi, lo que le convertía en un traidor. Después del genocidio, tuvo que huir de Ruanda en 1996 tras haber criticado al Gobierno tutsi y recibir amenazas de muerte
Jon Cuesta 13/05/2014 - el diario.es

Paul Rusesabagina conducía por la nacional cuatro camino de Bruselas cuando un coche rojo con cinco africanos en su interior le adelantó a toda velocidad. Tras ponerse delante de su coche, redujeron bruscamente la marcha. "Traté de adelantarles, pero cada vez que lo hacía cambiaban el sentido para impedírmelo". Finalmente, volvieron a disminuir la marcha y le indicaron que pasara. Paul invadió el carril contrario para adelantar y el coche rojo volvió a acelerar, imposibilitando la maniobra de adelantamiento. "Me estrellé contra un camión y mi coche quedó totalmente destrozado", recuerda. "Escapé de la muerte de puro milagro".
Han pasado ya 20 años del genocidio de Ruanda, y también se cumplen 20 años desde que Paul Rusesabagina ha estado esquivando la muerte. La historia de Rusesabagina, que hoy tiene 59 años, inspiró ‘Hotel Ruanda’, quizá la película más famosa sobre el genocidio ruandés. En el infierno del 94, Paul salió vivo de aquella masacre de muerte y destrucción. Dos años después, tuvo que hacer las maletas y marcharse de Ruanda por hablar más de la cuenta sobre las actividades del Gobierno.
"Hubo un genocidio, pero eso no es razón suficiente para no hablar de otras personas que también fueron asesinadas", sostiene. "Muchos hutus fueron asesinados antes, durante y después del genocidio. Más de 350.000 refugiados hutus fueron asesinados en Congo. Y toda esa gente hoy no tiene ningún derecho a recordar y honrar a sus muertos".
Nos recibe en su residencia de Bruselas junto a su mujer. Es amable, sosegado y conversador, y a pesar de que ha debido contestar las mismas preguntas millones de veces, nos responde como si fuera la primera vez. "El ejército tutsi se escuda en que eran operaciones para eliminar a los responsables del genocidio", le comento. "En los campos de refugiados del Congo los soldados tutsis del RPF no mataron a los genocidas, supuestamente jóvenes y fuertes. Mataron ancianos, mujeres, niños y gente enferma", replica. "Ésos no son los genocidas".
Tras huir de Ruanda, Rusesabagina llegó junto a su familia a Bruselas, donde pidió asilo político y vivió durante 15 años. En ese tiempo, su casa fue allanada en cinco ocasiones y casi fallece en un extraño accidente de coche. Desde hace unos años, se refugia en Texas, Estados Unidos. "Tenemos un Gobierno que nos persigue en el exilio para matarnos", explica. La lista de asesinatos es larga. La última víctima se cobró a comienzos de año, cuando Patrick Karegeya, antiguo jefe de los servicios de inteligencia ruandeses, apareció estrangulado en su habitación de hotel en Johannesburgo, Sudáfrica, donde estaba exiliado.
Tanto Estados Unidos como Bélgica, entre otros, evidencian la gran contradicción de la comunidad internacional. Por un lado, apoyan al presidente Paul Kagame y cuidan la relación con el país. Por el otro, conceden asilo político a refugiados que huyen de ese régimen. "Los impuestos de los europeos y los norteamericanos están financiando una dictadura", sostiene Rusesabagina. "No hay libertad de prensa, ni de expresión, ni espacio político. Se vulneran los derechos humanos. Pero la comunidad internacional se siente culpable por lo que ocurrió en 1994, y Kagame juega con esa culpa".
Le preguntamos si cree que Ruanda le concedería un visado en caso de que él decidiera volver. "Si voy a la embajada ahora mismo y pido un visado, me lo sellarían inmediatamente", afirma sin titubear. "Me quieren vivo o muerto".
'Efecto Hollywood'
Rusesabagina es un hombre extraordinariamente corriente, un héroe quizá magnificado por Hollywood y la película 'Hotel Ruanda' -basada en su historia-, pero un héroe, al fin y al cabo, entre tantos hombres y mujeres anónimos que también trataron de ayudar y cuya historia no se llevó al cine o simplemente nunca se conoció por irse a la tumba junto a sus dueños.
'Hotel Ruanda' es sólo una película, y como tal cuenta una historia basada en hechos reales pero maquillada para adaptarla al molde de largometraje nominado al Óscar. "¿Haría falta rodar una segunda parte de la película?", le pregunto. "Sería necesario hacerla para contar qué está pasando hoy en Ruanda y también en Congo, pero no creo que el Gobierno ruandés lo permitiera".
Durante los tres meses que duró el genocidio de 1994, Rusesabagina refugió en el hotel Des Milles Collines a 1.268 personas. 1.268 seres humanos que se libraron de morir a machetazos gracias a una mezcla de buena suerte, ayuda divina y capacidad negociadora de Paul. Tras el genocidio, en julio de 1994, la bonita historia oficial -también reflejada en el famoso largometraje- fue escrita por los rebeldes tutsis, que liberaron Kigali de genocidas y recuperaron el mando del país rescatando por el camino a los pocos hermanos tutsis que habían sobrevivido.
La salvación, encabezada por un joven de 36 años llamado Paul Kagame, dejó miles de muertos hutus, venganza y una feroz dictadura que arrasó a cientos de miles de inocentes refugiados en la antigua Zaire (hoy República Democrática del Congo). "En Ruanda siempre hemos aplicado la justicia del ganador", lamenta Paul. "Siempre hemos buscado las soluciones a nuestros conflictos mediante las armas".
El día que cambió todo
En la noche del 6 de abril de 1994, Paul Rusesabagina estaba cenando con su cuñado, Thomas, y la mujer de éste, en la terraza del hotel Diplomat, en Kigali, donde Paul trabajaba como director. Era un día feliz. Su cuñada se había graduado en la universidad y acababa de conseguir un empleo como vendedora de coches para una compañía holandesa. Taciana, su mujer, no había podido acudir a la celebración y estaba en casa. "Vivíamos cerca del aeropuerto, y escuchó varios misiles impactando en un avión". Inmediatamente, Taciana llamó a Paul y le pidió que volviera a casa enseguida. "Dejamos la comida, nos levantamos y nos fuimos hacia el aparcamiento para coger nuestros coches", recuerda Paul. "Les dije a mis cuñados que se fueran a casa, que nos veríamos el día siguiente. Lamentablemente, el día siguiente nunca llegó". Jamás volvió a verlos y todavía hoy no sabe dónde quedaron abandonados sus cadáveres.
El presidente hutu, Juvénal Habyarimana, acababa de ser asesinado momentos antes de que su avión aterrizara en el Aeropuerto Internacional de Kigali. La noticia corrió como la pólvora, y una furia asesina de venganza invadió la capital de Ruanda y después, el resto del país. Todo hacía pensar que los rebeldes tutsis, liderados por Paul Kagame, estaban detrás del atentado, y la maquinaria genocida promovida por el poder hutu y la propaganda gubernamental llamaba a todos los ciudadanos hutus a coger los machetes y despedazar a sus vecinos tutsis y sus cómplices.
El documento de identidad étnico de Paul Rusesabagina decía que era hutu, aunque estaba casado con una mujer tutsi, lo que le convertía en un traidor y le colocaba en el punto de mira. "Nos quedamos en casa esa noche, y la mañana siguiente muchos de nuestros vecinos habían sido asesinados a machetazos". Rusesabagina ordenó a sus hijos que no salieran de casa, aunque uno de ellos hizo caso omiso y salió para visitar a su amigo, que vivía cerca. "Cuando llegó, su amigo acababa de ser asesinado junto a su madre y seis hermanas", cuenta Paul. "Mi hijo volvió, se metió en su habitación y estuvo muchos días sin decir una sola palabra".
La buena reputación de Paul y su posición -uno de los pocos directores ruandeses en una gran compañía europea- hizo que muchos vecinos acudieran a su casa y le rogaran un sitio donde esconderse. "¿Por qué pensaban tus vecinos que estarían a salvo en tu casa?", le preguntamos. "Esa es una pregunta que nunca he sido capaz de responder".
Después siguieron 76 días de atrincheramiento en un hotel convertido en campo de refugiados, acosado por las milicias interahamwe y con falta de alimentos y agua para abastecer a tanta gente. Paul había agotado todos los contactos, el buen champagne y el dinero con el que convencía una y otra vez a los líderes del genocidio de que no tocaran el hotel. "Llegué a perder la esperanza", recuerda. Pero el milagro se obró, y tras el final del genocidio el hotel Des Milles Collines había sido uno de los pocos lugares del país donde no hubo asesinatos.
Falsa reconciliación
Hoy, Ruanda vive una tensa calma. Todos se llenan la boca con palabras como perdón, reconciliación, convivencia. Es la versión del Gobierno, la única versión moral y legalmente admitida. Es eso o el silencio. "Temo a mis compatriotas cuando no hablan, es como un volcán a punto de entrar en erupción", comenta. "La historia nunca nos enseña las lecciones", afirma mientras retrocede dos décadas hasta el punto de inflexión de la historia ruandesa. "En 1994, los hutus concentraban orgullosos el control. Después del genocidio pasó a manos de los tutsis, y hoy éstos mantienen el poder sin compartirlo. Mientras unos y otros no se sienten alrededor de una mesa, lleven allí todos los problemas y toda la verdad de lo que pasó, y tras ello apliquen una justicia real e igualitaria, para mí la reconciliación ni siquiera habrá empezado".

domingo, 1 de xuño de 2014

Ciberbasura sin fronteras

Programa de En Portada (TVE), emitido en xuño do 2012, sobre o lixo electrónico que, desde Europa e outras zonas desenvolvidas do Planeta acaba en vertedoiros de Asia e África. Coma este de Agbogbloshie, nas aforas da capital de Ghana, onde se amorean estes desperdicios contaminantes.